PEDRO y JULIETA, hermano y hermana, están en su casa compartida. Ella está en su cama y tiene una apariencia pálida. Es obvio que ellos son pobres; él está quitando una chaqueta muy deteriorada y la habitación es pequeña con poca decoración. También se puede ver que hay fricción entre ellos y su lenguaje corporal indica malas relaciones. Se hablan con mucho sarcasmo y falta de respeto.
JULIETA: ¡Por fin, has vuelto!
PEDRO: ¿Me echaste de menos tanto, hermana?
JULIETA: Estás tarde.
PEDRO: Había mucho tráfico.
JULIETA: El tráfico solamente le importa a la gente con coche.
PEDRO: Tomé el autobus; estoy cansado.
JULIETA: ¿De verdad?
PEDRO: ¡Sí! ¿Por qué te mentiría yo?
JULIETA: ¿Estás seguro que quieras preguntarme eso?
Pedro no responde. Un momento de silencio incómodo.
JULIETA: ¿Dónde está tu salario?
PEDRO: No lo tengo todavía.
JULIETA: Pensé que lo vas a recibir esta semana.
PEDRO: No, tengo que esperar hasta la próxima.
Otra pausa. Pedro no mira a Julieta, pero Julieta tiene sus ojos fijados en Pedro.
JULIETA: ¿Dijiste que tomaste el autobus?
PEDRO: Sí.
JULIETA: ¿Y un viaje de 20 minutos se convirtió en una hora y media?
PEDRO: Te dije, había tráfico.
JULIETA: ¿Muchísimo, eh?
PEDRO: Y además, el autobus llegó tarde.
JULIETA: Claro.
PEDRO: ¿Qué quieres que diga?
JULIETA: La verdad.
PEDRO: Ya te la dije.
JULIETA: ¿Entonces por qué no te creo?
PEDRO: Porque nunca me crees.
JULIETA: ¿Y quién tiene esa culpa?
PEDRO: ¿Cuándo vas a dejarme en paz y terminar con tus castigos diarios?
JULIETA: Cuando me das un razón para hacerlo.
PEDRO: No necesito este abuso. Me voy.
Pedro empieza a salir de la habitación
JULIETA: ¡Pedro! Espera. Puedes hacer algo ahora que me haría fiarme de ti otra vez.
PEDRO: ¿Sí? ¿Y qué es eso?
JULIETA: Vete al armario y dame lo que encuentras en el segundo cajón.
Pedro va al armario y vuelve con un paquete.
PEDRO: ¿Qué es esto?
JULIETA: Eso es 15.000 euros.
PEDRO: ¡No me digas!
JULIETA: Sí. Y ahora, con ese dinero, quiero que me hagas un favor.
PEDRO: Espera. ¿Cómo es posible que tengas 15.000 euros? ¿De dónde vino?
JULIETA: Es el dinero que recibimos de nuestros padres cuando murieron.
PEDRO: Pero solamente recibimos 10.000 de ellos.
JULIETA: Pues, además, he ahorrado dinero de tu salario a través de los últimos años.
PEDRO: ¿Cómo? Siempre hemos compartido mi salario, no podías ahorrarlo sin mi conocimiento.
JULIETA: No piensas en serio que te haya fiado con todo el dinero, ¿no? ¿Con tu historia?
PEDRO: "Historia" significa que está en el pasado, que ya no es relevante.
JULIETA: ¿Estás de broma? Siempre es relevante. Alguien tenía que ser responsable con el dinero.
PEDRO: ¡Soy responsable! ¡Trabajo muy duro cada día para nosotros!
JULIETA: Sí, y perdiendo todo tu dinero en una adicción al juego fue muy responsable.
PEDRO: ¡Te dije, está en el pasado!
JULIETA: Oí. Y si quieres mi confianza otra vez, vas a hacer este favor para mí.
PEDRO: ¿Y qué favor es eso?
JULIETA: Quiero que tomes este dinero y pagues la fianza de Carlos.
PEDRO: ¿Carlos? ¿Quién es Carlos?
JULIETA: No seas tonto, te acuerdas de Carlos.
PEDRO: ¿Carlos tu ex-novio? Está en la cárcel.
JULIETA: Exactamente, y eso es porque tú vas a pagar su fianza con mi dinero. Y no es mi ex-novio. Todavía le quiero y después de eso, podemos estar juntos.
PEDRO: Dios mío...
JULIETA: Pues, ¿vas a hacerlo o no?
PEDRO: No sé. Es un poco difícil hacer una decisión tan importante en dos minutos. ¿Julieta, sabes que podríamos hacer con 15.000 euros?
JULIETA: Sí, pero es mi dinero y puedo hacer lo que quiera yo.
PEDRO: Pero si has ahorrado dinero de mi salario, que todavía no creo que sea posible, parte de eso es mío.
JULIETA: Y ambos de nosotros sabemos que pasó la última vez que gastaste tu propio dinero.
PEDRO: ¡Julieta! ¡Basta!
JULIETA: ¿Vas a pagar o no?
PEDRO: No sé. Tengo que pensar.
Pedro sale de la habitación sin esperar y sin ninguna mirada atrás a su hermana.
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