martes, 27 de abril de 2010

Análisis del Señor Beneset--NV

Análisis del Señor Beneset

El cuento muestra una relación desequilibrada entre un padre y su hijo. El padre—perdido, aburrido, y solo, vive en una residencia para viejos. No sabemos exactamente lo que causó el padre para perder su cabeza, posiblemente la soledad, probablemente una combinación de quedarse inútil, de parecerse una obligación para su hijo, y un resultado del envejecimiento.

El lector experimenta el aislamiento también en las reacciones a los hábitos del padre. No importa a nadie que el viejo lleve ropa de mujeres y maquillaje, ni el hecho de que su hijo no responde a los comentarios del suicidio y la muerte. El hijo está allí, eso es su prioridad, nada más. Este chico está demasiado ocupado con sus responsabilidades de empatizar con su padre sufriendo.

El papel de los personajes me interesa tras la progresión de la leyenda. Al principio, el padre mantiene su papel de autoridad en la manera de dar consejos—No bebas. Porque sé que bebes—como si estuviera hablando con un chico. El padre intenta de ensenar a su hijo sobre las culturas y la gente—todas cosas que no importan al niño. La situación gira dramáticamente cuando el padre se puso a hablar de la muerte. El chico exige el papel de autoridad, arreglando el maquillaje embadurnado y dirigiendo el viejo a su habitación para concluir el encuentro.


Nathan VanderVeen

Historia de "El Cantante Callejero" (Casey Judge)

El sol estaba bajo en el cielo brillando débilmente en el callejón por primera vez en la primavera. Todavía hacía un viento fresco sobrante del invierno, pero todos los vecinos tenían sus ventanas abiertas. Por las ventanas olían la mezcla de ajo y basura humeante. Había desperdicios tirados por el suelo y ropa colgada y susurrando en las ventanas. Los ladrillos de las paredes erosionadas parecían mas bonitos con el centelleo del sol.
Por las ventanas empezó un sonido de alguien gritando, y después el sonido de monedas cayendo al suelo. Una de las vecinas, Ruth, fue a la ventana para ver lo que estaba pasando y vio un mendigo, no gritando, pero tratando a cantar. El estaba en el callejón, chillando con sus brazos arriba como si fuera un cantor de opera. Los vecinos de Ruth estaban tirando dinero para que él deja hacer ruido.
Desde que su novio la dejó dos años antes, Ruth estaba sola en su piso. Ella siempre sentía aislada del mundo de amor, pero cuando vio al mendigo, Ruth quería su compañía. Por eso, ella escribió un mensaje en una carta y la tiró por la ventana por el suelo al lado del hombre. El hombre vio la carta y miró arriba hasta la ventana de Ruth.
"¡ Sube, sube! A piso cuatro," dijo Ruth.
El mendigo, un poco borracho y confundido, decidió a subir al piso. Mientras él subió, ella se arregló su maquillaje y su ropa. Ruth, muy ilusionada con su visitante prospectivo, estaba corriendo por el piso para estar lista y guapa. Se puso perfume de lila en su pecho, y encendió una vela de canela en la sala.
El hombre hizo un toc-toc en la puerta, y Ruth fue, de modo seductora, a la puerta para recibirlo.
"Hola Señora, me llamo Frank."
"Pues hola Frank, me llamo Ruth, bien venidos. Puedo colgar tus cosas?"
"Pues, sí, gracias."
Frank dio un paseo por el piso durante Ruth estaba colgando su chaqueta. El estuvo mirando unas frutas cuando Ruth le ofreció comida. Frank, muriendo de hambre y de sueño, la aceptó. Cuando Ruth sirvió la comida a Frank, él estuvo completamente concentrado en comer. Sentada allí, Ruth sintió frustrada, indignada, y otro vez sola en su piso. Pero cuando Frank acabó de comer, Ruth siguió su papel de seductora. Le trajo a su habitación y empezó a desvestirle.
En la habitación no había muchas muebles, solamente una cama pequeña, una lámpara a su lado, y algunos cuadros montadas en la pared. El olor de lila persistió, pero Frank no lo notó. Ruth sacó la camisa de Frank, y después empezó a desvestir su mismo. Ruth siguió a besar el cuello de él y después apagó la luz. Los manos de Ruth temblaba un poco para solamente un segundo porque hacía mucho tiempo que tocaba un hombre. Los acciones de los dos fueron desesperados, necesarios.
Luego los dos, satisfechos, se vistieron.
"Siento joven para la primera vez en años," dijo Ruth sonriente.
"Me alegro," dijo Frank, sin emoción y ojos cansados.
Ruth pago a Frank, y le dijo que debe regresar cuando quiere. Cuando él ya salió, Ruth sentía una nueva oleada de inspiración, y empezó a cantar. Cuando era joven ella fuera una cantor famosa, pero con tiempo ella perdió su inspiración. Pero después de su amor físico con Frank, ella pudo cantar de nuevo. Sus canciones fueron por la ventana y en las casas de sus vecinos como una brisa suave y agradable. Ella, en una manía, llamó a su agente y dijo que podía cantar como antes. El le dijo que si eso fuera la verdad, ella podría regresar a cantar profesionalmente y ella puso a llorar de felicidad.
Frank, después de salir de la casa y contar su dinero, fue a comprar alcohol en una taberna clandestina. El edificio fue oscuro y mojado, como un lugar donde solo ratones van. Frank compró su vicio de un hombre grasiento, y salió para la casa. Estaba lloviendo, y Frank sentía mojado hasta sus huesos. Sentía llena de nada mas que alcohol.
Frank llegó a casa, nadando por basura, y oyó el sonido peor del mundo: los gritos de su bebe. Como una sirena de emergencia que nunca para, el niño siguió a llorar cuando él entró en la casa, y después cuando sentó en la mesa. El sonido de los gritos llenó su mente, y Frank volvió loco con una oleada de ira. De repente él tiró el bébé y empujó a su mujer al suelo. Salió de la casa sin dar una vuelta, y regresó fuera del callejón de Ruth. El no entró en el piso, solo paró afuera y escuchaba la voz de Ruth. Frank no sintió felicidad por el sonido, sino la tristeza de su vida perdida.
La lluvia siguió cayendo en su cuerpo como lagrimas en una mejilla, como las lagrimas que Frank quería expresar, pero nunca pudiera mostrarlos.

Obra de Teatro (Casey Judge)

Acotación: En una sala de operación de una hospital. En la sala hay un paciente, Jackson, de media edad que parece viejo y cansado, un doctor joven y guapo y las tres enfermedades que can a ayudar con la operación. Jackson parece muy nervioso, hablando rápidamente y bajo al doctor. Durante el doctor habla a Jackson, la mujer de Jackson, Nancy, entra en la sala echa de furia.

Jackson: por favor, Doctor Hall, de prisa.

Doctor: Si, si Jackson por favor calmate y ponte boca arriba

(las enfermedades empiezan a preparar Jackson para su operación. Entra la mujer rápidamente en la sala)

Nancy: ¡Por Dios! ¿¿Que piensas que estas haciendo Jackson??

Jackson: Nancy, decidí hacerme una vasectomia...

Nancy: ¡¿QUE?! (mirando al Doctor con ojos furiosas) ¡Sabes que quiero un hijo!

Jackson: ¡Eres loca! ¡Ya tenemos DIES HIJAS!

Nancy: (con sus manos en las caderas) No me importa, quiero un hijo que puede mantener el nombre de nuestro familia, ¡Es TU apellido!

Jackson: Nancy, ¡No tenemos el dinero para la familia que tenemos ahora! ¿Que vamos a hacer con otro niño? ¡No tenemos espacio en nuestro casa!

Nancy: Esos son detalles, la única cosa que quiero en la vida es un hijo u tu no quieres dármelo. (empieza a llorar)

(El Doctor mira a las enfermeras, insinuando que ellas salen. Ellas tres salen de la sala, y empiezan a reír)

Jackson: ¡Por favor, no salgan!

Doctor: Jackson, Nancy, ¿que vamos a hacer? Ustedes no pueden pelear en mi sala de operación, esto es ridículo.

Jackson: (a los dos) ¡No quiero tener mas hijas! ¡Estoy muriendo de fatiga y de hambre! (a Nancy) Y si tienes mas hijos, ¡serás MAS gorda!

(Nancy le pega a Jackson en la cara)

Nancy: Quiero un hijo, ¡y TU vas a dármelo!

Jackson: (parece completamente desesperado) Nuestra hija Bertha parece como un hombre, ¿eso no es suficiente?

Nancy: ¡JACKSON! ¡Ella no puede mantener tu apellido cuando se casa!

Jackson: Pues, podemos cambiar su sexo...

Nancy: ¿Eres LOCO? ¿Cambiar el SEXO de nuestro HIJA?

Jackson: Pues, tenemos diez...

Nancy: ¡Por DIOS! NO es posible

Doctor: Lo siento, Señora, pero es posible...

Nancy: ¡Los DOS son locos!

Jackson: Nancy, piensa en la posibilidad. Tu puedes tener un hijo, y lo que está sobrante de tu cuerpo, y yo puedo mantener lo que está sobrante de mi sanidad.

Nancy: No puedo imaginar eso...

Jackson: ¡Bertha QUIERE ser hombre!

Nancy: Sí...

Doctor: Pues, si ustedes quieren un hijo, puedo hacer el cambio. La vasectomía es mas caro también.

Nancy: ¿Es la verdad?

Doctor: Sí, claro (guiñan a Jackson)

Nancy: Pues, si Bertha quiere hacerlo...estoy de acuerdo.

Jackson: ¡Gracias a DIOS!

Doctor: De nada, Jackson

El Cantante Callejero por Bryan Botti

Escena 1.

Un callejón en las profundidades del Bronx. FRANK, un hombre que lleva un abrigo viejísimo y manchas de suciedad cuyas origines sólo Dios recuerda, está cantando. Mejor dicho, está gritando porque su canción suena como los lamentos de un gato cuyas intestinas están tirándose por su boca. De vez en cuando, una moneda cae al suelo de las ventanas más arriba, más por pena que apreciación.

FRANK: EN LA LUNA…VEO TUS OJOS…Y VES MIS OJOS….NUESTROS OJOS SE VEN…

(FRANK deja de cantar porque en este momento un papel doblado cae en su sombrero en el suelo. Él lo tome en sus manos.)

FRANK (leyendo): Clases de cantar… Gratis… Apartamento 6F

(Él mira arriba, y ve RUTH, una mujer gordita que ha visto mejores tiempos. Ella no puede esconder su sonrisa. Hace un gesto que manda que él suba.)

(FRANK pausa un segundo, dudando las intenciones de esta mujer. Pero, necesita el dinero, y se va. RUTH, después de ver que él sube, sonríe y empieza a vestirse con prisa. Se cepilla el pelo, se pone el maquillaje, y se viste en un vestido elegante. FRANK llama a la puerta)

RUTH: Entra, cariño. Está abierta.

FRANK: Hola. Estoy aqui para las clases.

RUTH: ¡Hola guapo! Yo soy una cantante de ópera MUY famosa y educada en técnica. Puedo ayudarte a cantar, y quizá ganes cincuenta dólares en vez de cincuenta centavos en un día entera. ¿Estás listo para tu primera clase? (Sin esperar por una respuesta, arrastrándole en la próxima sala) La primera regla de ser un cantante estupendo es actuar como ya lo eres. Hay que ser un caballero. Dame tu sombrero y abrigo. Caballeros no los lleva dentro de la casa. Yo recuerdo una vez cuando Don Bosco, otro estrella de ópera famosa, no quitó su sombrero cuando entró en la Casa Blanca y el presidente Roosevelt….(en este momento, nota a FRANK, quien mira fijamente a la fruta en la mesa desde hace unos minutos) ¿Si? ¿Qué haces?

FRANK: No puedo cantar con un estómago vacío.

RUTH: ¡Dios mío! ¡Claro que no! ¿Dónde está mi educación? Toma estas ostras y un té especial que he hecho para ti. Esos van a ayudarte a relajar.

(Silenco.)

RUTH: Bueno, ¿cómo están?

FRANK: Buenas, gracias.

RUTH: De nada. Me encanta comer ostras. Recuerdo la vez cuando Don y yo estábamos en San Francisco para los premios de ópera y compartimos una habitación en un hotel. Yo se las alimenta a él y después él lamió todos mis dedos. ¡Imagínate! Y después compram… ¿sí? ¿Qué quieres? Sal. Toma. Bueno, digo compramos chocolate negro para compartir como postre. La manera de que me miró nunca olvidaré. Entonces, él y yo fuimos a la cama y… pues nada. Sólo diré que no llegamos a los premios a tiempo. ¡Ah! Ya has acabado. Voy a mostrarte la segunda regla. Siéntate aquí y espera. Voy al servicio.

(Un ratito. Silencio completamente, FRANK, sentado en el sofá, no mueve. Está un poco confundido. Ruth revuelve.)

RUTH: Que te relajes. Esta es la segunda regla. Hay que relajarse y rendirse al placer. (Empieza a besar su cuello). Sé que te gustan los besos. Y sé lo que quieres. (Cierre la luz y se desnuda. Se hacen amor). Me gustas. Me gustas. ¡Ay! ¡Don Bosco! ¡Eso es! ¡Sí! ¡Sí! ¡Don Bosco! ¡¡Sí!!

Fin de Escena 1.

Escena 2. 20 minutos después.

RUTH: ¡Hombre que bueno eres tú! Llevo 25 años no sintiendo así. (Vistiéndole). Bueno, mañana tendremos nuestra próxima clase, ¿no? Vamos a aprender la importancia de la respira. (FRANK le mira tristemente, con algo profundo en sus ojos) Toma este dinero. Te prometí que ganarías $50. Ahora, sale, sale. Nos vemos mañana, ¿verdad? (Mientras él sale) ¡Recuerdes TODO de que te he enseñado! ¡Vas a tener un EXAMEN mañana!

(Cuando el hombre está fuera de la vista, RUTH empieza a bailar: salsa, merengue, lo que recuerda de sus día en el escenario. Canta música sin palabras. Coge el teléfono y hace una llamada.)

RUTH: ¡Mamá! Soy Ruth. Tengo buenas noticias para ti. Por fin, voy a tener un bebe. (Pausa.) No, mamá, no tengo marido. Es que acabo de concebirlo con un hombre muy guapo. (Pausa.) ¡No soy puta! ¿No quieres que nuestros genes sigan? Bueno, es mi cuerpo y yo puedo hacer lo que quiero con ello. (Cuelga el teléfono. Mira a su imagen en un cuartel y canta a grito pelado:) ¡¡VOY A SER UN MADRE!!

Fin de Escena 2.

Escena 3. En una calle oscura.

FRANK: (dando golpes en una puerta) Jack, soy Frank.

JACK: Estaba esperando para ti. Tengo las cosas aquí. Casi me morí obtenerlo.

FRANK: Bueno, la segunda vez, ¡muera ya!

(FRANK toma la bolsa y camina a su hogar, un apartamento pequeñísimo y rudimentario. Su mujer embarazada, SALLY, lo espera con intensidad, bebé JUNIOR en la mano. Las lloras de JUNIOR llenan el escenario)

SALLY: ¡Por Fin! ¿Has traído la medicina para Junior y comida para que pueda cocinar? (A ver la bolsa) ¿Qué coño es esto? (A ver dentro) ¿¡BEBIDAS!? Me trajiste bebidas. ¿Cómo comeremos? ¿Cómo sobreviviremos? Has jodido todo…

FRANK: (interrumpiendo, al JUNIOR:) ¡NO CANTES AQUÍ! (toma el bebé y lo tira hasta la pared.)

SALLY: ¡NO!

Fin de obra.

domingo, 25 de abril de 2010

Mil Cretinos - resumen de Lyndsay

Mil Cretinos de Quim Monzó
Resumen de Lyndsay De Carolis

Hay dos cuentos en el paquete, el primer se llama “El señor Beneset”. La historia tiene dos personajes principales, un hijo y un padre. El padre es el señor Beneset, y está en una institución para mayores. El hijo viene para visitarle, pero habla con la mujer de la recepción por un rato antes de llega al cuarto de su padre. La visita se consiste en mirar su padre prepara para el día, poniendo maquillaje y ropa de mujeres, e ir al patio para sentar en un banco. Según las descripciones, es claro que el señor Beneset se viste como una mujer, pero no es obvio si es una acción que ha hecho por todo su vida, o porque él tiene un problema mental. La mayoría del tiempo habla el señor Beneset, y escucha el hijo. El padre charla sobre las mujeres que trabajan en la institución y como él sabe que su hijo tiene muchas responsabilidades. Una vez, él refiere el hecho de que quiere parar su sufrimiento y morir, con una pastilla en su sueño. Después de un rato, el hijo deja su padre en su cuarto, y el señor Beneset pinta sus uñas.

El segundo se llama “Miro por la ventana”, y el título es la descripción perfecta para esta historia. Un hombre, no sabemos su nombre, mira por la ventana y nos cuenta sus observaciones y sus pensamientos. Describe la calle, la gente que viene y sale, y otras cosas que él ve. Hace tres horas mirando la ventana, lo descubrimos cuando su amiga Mónica le llama y los dos tienen una conversación breve. Es una historia casi filosófica, porque él habla sobre mirando por la ventana hace olvidar sus problemas diarias. Por ejemplo, como puede cuidarse a su hijo de los peligros del mundo. Cuando mira por la ventana, con la concentración que está haciendo ahora, no tiene que pensar en nada más. Es una liberación de su vida cotidiana. El piensa sobre una situación hipotética, donde él tiene que ir al hospital porque ha cortada su oreja mientras afeitándose. En el fin, él continua a mirar por la ventana, y observa las cosas que pasan en la calle.

miércoles, 14 de abril de 2010

El Cantante Callejero (Jane Mermel)

Jane Mermel
Taller de Escritura Creativa
Comico
14 de abril de 2010

Frank (cantando): Ayyy! Cuando la mañana llegaaaaa…¿Alguien puede ayudarme? El hambre de mi cuerpo va a ganarme…

Ruth manda una carta a bajo. La carta dice “¿Quién eres? ¿De verdad tienes hambre?”

Frank: ¡Si! No sé quien eres, pero de verdad tengo mucho hambre.

Ruth (voceando de su ventana): ¿Cómo se llama? Creo que puedo ayudarte…vine por aquí. Tercer pisa…la puerta roja.

Frank: (a si mismo) Que locura...¡¿una mujer extraña!? ¿Qué estoy haciendo?
Su estomago refunfuña
Frank: (a Ruth) Uhh…Me llamo Frank…¡Un momento!

Ruth (cantando): ¡WEEEEEE! Ahhh, lalalalaaaaaa……ahhhh, loolooloolooooooo…Hay que areglarse…y maquillarme…vestirme en algo…lalalaaaa

…KNOCK, KNOCK…

Ruth: Ahem. Un momento, por favor (ella ronrea)

Frank: Gracias por tu hospitalidad, tía.

Ruth: Soy Ruth. Y, ¡No! Gracias a ti. Yo necesitaba algún tipo de compañía esta noche.

Ruth: Entra, entra. Ay, que cansa veo en tu cara. Requieres un poco de cariño de una mujer.

Ruth: Adelante, comate un poco de fruta.

Ruth: ¿No quieres maas que una manzana? Tengo mucha maas comida, y no me importa compartirla. Puedes sentirte.

Frank: Gracias, eres muy simpatica…

Ruth: Un poco de alimentación…Los hombres requieren comida caliente, le ayuda el cuerpo.

Ruth: ¿Te gusta? Una receta sencilla de mi madre. Patatas y ternera es.

Frank (masticando ruidosamente): Si, si. Que hambre tenía. ¿Un poco de sal tienes?

Ruth: ¡Sal!

Ruth: Claro, aquí está. ¿Por qué eres tan hambre? ¿De donde eres? ¿Tienes una familia?

Frank no puesta atención, está completamente absorto en su comida. Él continua sorber su comida.

Ruth: Vale. ¿Ya terminaste? ¿Un poco de té puedo servirte?

Frank: NOM NOM…Si, té me parece perfecto…

Ruth: Ahora…Vamos al salón para que podamos digerir un poco.

Ruth: Frank, ¿qué debemos hacer para hacerte más cómodo? ¿Una almohada extra?

Ruth (tarareando): Espero que estes relajado (ella afloja su corbata) Debemos charlar un poco…conocer la una al otro un poco…

Ruth: Mmmm, Frank. Encuentro su silencia muy atractivo.
(comienzan los relaciones sexuales)
Ruth: ¡Frank! Bésame, Frank. Ámame, Fraaaank. Guauuu.

Ruth: Frank, me siento ridículo. Solamente hemos conocido hasta unos momentos…pero que placer has dado a mi.

Ruth: Eres un hombre de silencio como acero. Encantado, Frank. Ahora siento como una mujer nueva. Gracias, Franky. ¿Puedo pagarte por su tiempo?

Frank: Por favor, esto no es necesario…

Ruth: Toma el dinero. Es mi placer, en serie.

Ruth: Nos vemos otro día, Franky.

Ruth: ¡No me olvides!

Ruth: ¡Ahhhhh….LALALAAAAA! ¡Que mujer soy! ¡En mis sueños mas vivos….!

Ella coge el teléfono…RING, RING…

Ruth: ¡Annieeeeee! No vas a creerme…lo que hizo la noche pasada…

Annie: ¿Ay, qué hiciste esta vez, Ruth? Contigo nunca es aburrido. Dime rápidamente, tengo una cita en quince minutos.
Ruth: ¿Quince minutos?! Pero esto es la historia más emocionante en toda mi vida...y esta vez no solamente estoy diciendo esto.

Ruth: La noche que pasa, fui con un hombre. Se llama Frank y era tan attractivo. Sus manos, sus ojos…

Ruth: ¡No, Annie! ¿Por qué me digas esto? El no va a olvidarme, estoy seguro. Soy absolutamente seguro. (ahora llorando) No, no, no. No soy una puta…solamente le di dinero porque estaba hambre, y su ropa era sucia.

Ruth: Si, si ahora entiendes. Y nuestra amor…tan tierno. Vale, vale, ve te a tu cita. Pero, ¿estás de acuerdo de que soy una mujer nueva?

Ruth: Claro, claro. ¡Ciao!

Ruth (cantando): …And YOU make me feel like a natural womaaaaan….

Frank (contando): veinte, cuarenta, sesenta….

Frank: KNOCK KNOCK ¿Estás abierto?

Jack: Pues, ¿quién esta preguntando?

Frank: Quiero una caja de lo mejor que tienes.

Jack: Hombre, aquí tienes. Ten cuidado, ¿eh? Pareces cansado.

Frank: Nada, nada. Adiós.

En casa

Sally (con una voz muy agudo): ¡Frank! Ya es la hora que llegaste. ¿Adonde fuiste? ¿Por qué llegaste tan tarde para la cena. Junior tiene hambre, el lavabo en nuestra baño está goteando, y no tenia suficiente tiempo calentar su cena.

Frank: (glug, glug, glug)

Sally: ¡Frank! ¿Qué esta en esta caja? (un grito ahogado) ¡ALCOHOL! En nuestra casa, no! ¡No alrededor de nuestro niño! El tiene hambre, necesita un padre, no un alcohólico. ¡No! Mi madre tuvo razón sobre tu….

Frank: ¡Sally! No estoy de bromas ahora. Dame Junior, ¡no soporto este tipo de lloras! WHAMM

El tira el bebe…

martes, 13 de abril de 2010

El cantante callejero--NV

El cantante callejero

Un mendigo desesperado, Frank Singatya, canta en la calle de la ciudad Nueva York para conseguir limosnas. Los yanquis lanzan monedas por las ventanas, con la esperanza que el ruido acaba.

Una mujer, Ruth Scarsdale tiene otros motivos. Al gran final de Frank, la femme fatale se cayó una carta que paro tranquilamente en la gorra del mendigo. Se agachó y leo el mensaje:

Yo tengo todo lo que necesita. Súbete al 5° piso, a la derecha.

XOXO Ruth

El papel olía a pituli y a sudor, pero el hombre no tenía el lujo de orgullo. Miraba hacia la mujer, quien le señaló con la mano para subir. El hombre complació.

Ruth dio una vuelta con una mezcla de alegría y nervios. Ella se fue a su bañero para arreglarse rápidamente. Cepillo el pelo, hizo la maquillaje, se vistió en u vestido seductivo, y por fin—KNOCK KNOCK.

Entra” dijo Ruth, mientras correteaba a la puerta.

“Hola, buenas noches” dijo Frank en una voz dura, como rocas cayéndose por un pozo.

“Hola, jolita, guapetón—me alegro que te subiste” comento la mujer con un pecho engreído--”Venga para acá, hágase cómodo—mi casa es su casa” dijo mientras guiarle a la sala.

“ ¿Qué hace un hombre guapo y fuerte en las calles a solo?” a ella le preguntó suavemente.

“Buscando comida” dijo el hombre, en pocas palabras.

“Vale…entonces, déjame prepararse algo—insisto” y escapo a la cocina por un rato. “Venga, unas patatas con salsa con un café…mi comida preferida durante los grandes viajes por autobús…” comentó a Ruth con nostalgia. “Sabe Ud. Que cuando viajaba por los EEUU cuando era más joven que yo siempre…”

“Pásame la sal” interrumpió a Frank, sin parecer prestar atención a ni una palabra que decía a la mujer.

“Por supuesto…me olvide salpimentarlas…”

“Solía nunca tener que cocinar mi misma comida, nunca. Cuando era famosa había un montón de cocinero que murieron para cocinar la comida para mí.” Recordó la mujer, aumentando el volumen de su voz cada palabra más.

“Ahhh, la vida privilegiada—lo que daría para regresar a estés años” dijo con un suspiro. Le dio la vuelta como bailarina y le dijo “todo le queda bien, guapo--¿estás satisfecho?” Cogió las manos “ven aquí, relájese por un rato, me parece agotado”. Ruth le guilló al hombre al sofá para tumbarse. Le puso una almohada detrás de su espalda “Perfecto, mejor así, ¿no?”

“Ahhhh, que noche más color, ¿no? Ay dios, es un verano quemador.” Con estas palabras, caminó la mejer detrás de Frank, “Ay, estas sudando, déjeme aflojar la corbata un poco”. Le quitó la corbata y comenzó a deshacer su camisa. Sus dedos temblaban con nervios. Hacia tanto tiempo que tocaba a un hombre.

“Mmmm, ¿cómo se siente?…oh, ¡muy bien!” comentó la mujer mientras besaba al cuello de Frank y puso su mano en sus pantalones. Se acercó a la lámpara y seductivamente quitó la ropa antes de apagar la luz. Le acostó sobre su cuerpo con una suspira “Déjeme ayudarle con todo, guapo”.

“Ahhh, venga, cante a mí, callejero” gritó a la mujer con alegría.

Después de acabar, Frank le quedó tumbado y Ruth se vistió--”¡Qué fantástico era! Me siento una jovencita.” dijo a la mujer satisfecha, mirando al hombre. “Vale, que gozada fue tenerle aquí…venga, el…ultimo…botón” dijo a Ruth mientras le ayudó con su camisa. “Aquí, guapo, también te quiero dar algún dinero y agradecerle por una noche estupenda” le dijo a él con una mirada sincera. “Seguro que me va a ver bajo las luces brillantes muy pronto--¡busca Ruth Rialto!” dijo con una voz orgullosa. “Y no olvide en mi—estaré aquí cuandoquiera para una comida y…buenas noches” dijo Ruth, esta vez mas tímidamente, sin saber lo que era el dinámico entre los dos por una falta de comunicación por la parte de Frank.

“¡Cuídese, guapo—y regrese cuandoquiera!” gritó por la ventana a su amante de la noche mientras caminaba calladamente afuera de la vista.

“¡La, la, la, la, la, la, la LAAAAAAAAAAAAAAAA!” cantó a Ruth con un fuego de inspiración nueva. Se sentía como si fuera una joven hermosa otra vez, y como si pudiera hacer todo en ese momento.

“Buenas, dame agente Michael Sparks, por favor” dijo a Ruth con una confianza nueva.

“Sr. Sparks está en una reunión ahora. ¿Puedo sacar un mensaje?” dijo a la recepcionista secamente.

Ruth se enfadó intensamente—ella tenía que hablar con Sparks en ese momento--”Dile que soy su talento numero uno, y si no contesta su puto teléfono, voy a dejar la agencia inmediatamente!”

“Espere, por favor” le dijo a Ruth.

“Diga, soy Sparks”.

“Ahhh, Michael acuerdas de tu súper estrella original? Pues he vuelto canto mejor que nunca y estoy listo para actuar otra vez en el escenario.” le dijo al agente con convicción.

“iAy, Noooo! Seguro que podemos averiguar algo—estoy para dar las representaciones mejores de mi vida!” lloró a Ruth.

“Vale, sí, supongo que puedo venir y dar una audición” sorbió patéticamente.

“Vale, vale, vale, vale—claro, sí, vendré mañana—espero que estés listo para ver una Ruth Rialto nueva…nos vemos” ella le dijo, ilusionada. “iAaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!”

Frank caminó bruscamente—contando el dinero con una miríada de emociones. Se sentía vergüenza por lo que había hecho con esta mujer. Se sentía emocionado porque nunca había visto, ni tocado tanto dinero en su vida. Se sentía vacío y perdido—este hombre no es el que conocía.

Caminó a la casa de un amigo suyo—un amigo viejo. Hacia 3 años en que perdió todo lo importante en su vida.

“Oiga, Slick Jack, ¿estás allí? Soy Frank” dijo en voz baja. “Tengo 30 dólares, dame lo que puedo comprar.”

“Joder—hombre, no esperaba verte por aquí jamás” dijo un hombre, casi indistinguible por causa del cigarro colgado por sus labios. “Toma--¿todo está mejor con tu mujer y la familia? ¿Por fin has encontrado trabajo? Seguro que es casi imposible hoy en día—puta economía.”

“Venga, si, todo está bien…hasta ahora” dijo Frank con prisa.

En ese momento tenía mucha vergüenza por lo que había hecho con aquella mujer. Había conseguido dinero sucio, y por eso no iba a gastarlo en su familia—mejor usar el dinero corrupto para un pecado corrupto. Frank se fue corriendo deprisa a casa—disgustado con sí mismo.

Regresó a su barrio con el oído familiar de un bebe llorando. Entro en la puerta de su casa y las llamas aumentaron. Se sentó y se puso a emborracharse.

“Ai, estas aquí--¿por qué no me dijiste nada? ¿Has conseguido trabajo ya? ¿Qué estás haciendo?” preguntó su esposa Sally, preocupada. Su niño, Junior, empezó a llorar más fuertemente.

Frank tragó toda la opa—un intento desesperado para olvidar todas sus preocupaciones.

“Frank, dime una cosa—estoy en casa TODO el día cuidando a TÚ hijo, nosotros dos con hambre, y TÚ regresas a casa con un montón de alcohol. ¡Dime si algo te extraña de esta situación, porque TODO me parece a mí una putada! Dijo Sally, templando cada palabra más con emoción.

“Vale, entonces, déjame resolver uno de nuestros problemas” gritó a Jack, y agarró su hijo y le tiró con fuerza a la pared. El bebe se cayó con una llanta horrorosa.

Escena

Frank volvió a vivir en la calle cuando su mujer exigió que se fuera. Hacía tres semanas durmiendo en un cartón que él vio un cartel con una cara familiar—la de “Ruth Rialto.” La propaganda leyó que la cantante famosa iba a representar en el Madison Square Garden esta noche. Se ponía ilusionado—era su oportunidad para experimentar el otro lado de la vida. Con esta mujer, podía vivir una vida privilegiada—tenía que ir a la actuación para ver a Ruth.

Se fue esta noche a Madison Square Garden después de bañarse en el fuente y al encontrar una camisa nueva. Las entradas resultaron $5—que lastima que no ahorró ni un poco del dinero de Ruth. Seguro que ya hubiera gastado todo en las semanas pasadas.

Frank decidió esperar afuera de la puerta principal. Una y otra vez, cuando salió un espectador, podía oír unos momentitos de la representación. Ruth cantaba como un ángel—le fascinaba en su talento.

Después de una hora y media, la gente se fue del teatro. “Seguro que Ruth va a salir por esta puerta también” pensó a Frank. Tenía razón. Después de otra hora, Ruth salió por la puerta…con otro hombre que seguía adelante. No importaba—Frank le acercó, “¡Ruth, Ruth, soy yo, Frank! ¿Me acuerdas? Estaba contigo hace 4 semanas--¿me acuerdas?”

“¿Perdón?” preguntó a Ruth. “Si quieres dinero, yo solo tengo unos pocos céntimos, hombre, lo siento”.

“No, es que no quiero dinero, Ruth, pensaba en ir a casa contigo, tal vez…” dijo Frank, se dando cuenta de lo tonto que eran sus palabras ahora que ya las había dicho.

“¡Ja ja ja ja ja ja! ¿Por qué iría a casa con un mendigo que huele a alcohol?” rió a Ruth “yo soy superestrella, no tengo relaciones con la clase baja!” le dio la vuelta para mirar al hombre a su lado—los dos se rieron juntos y se fueron a un Mercedes. El hombre, en un traje elegante, abrió la puerta del coche para Ruth. Ruth se bajó en el asiento y bajó la ventana. Se cayó unos billetes del coche, y los dos se fueron juntos.

Frank se acercó a la calle y vio cien dólares. Los cogió, se sentía confundido, vacío, y desilusionado.

Se fue caminando por la ciudad. Se paró al oír el sonido de una guitarra. Dejó al lado del guitarrista y se puso a cantar.

Nathan VanderVeen

El cantante callejero (por Lyndsay De Carolis)

El cantante callejero:
por Lyndsay De Carolis

Un hombre pobre, Frank, canta en la calle con su gorro en el suelo. Monedas cae desde las ventanas de las habitantes, la mayoría de las fuera del gorro. Con un voz fuerte y alto, Frank mira el cielo y continua con brazos abiertos. De repente, una mujer, Ruth, abre su ventana y se la cae una carta pequeña. Cae lentamente hacia el gorro. Frank coge la carta, y lee:

Quiero oír tu voz en mi oreja. Ven a mi apartamento en la segunda planta, guapo.
Beso fuerte,
Ruth

Con ojos anchos, Frank mira a la ventana, y ve Ruth, mostrando la camina para subir. Coge su gorro, y entra el edificio. Por otra parte, Ruth corre en el baño para prepararle para la visita, cantando con alegría y emoción. Pone maquillaje y un vestido estrecha, para mostrar que cuerpo tiene ella. Oye un knock en la puerta.

RUTH: (en una voz llena de sedución) Hola, ¡un momento guapo! Tu puedes entrar, la puerta está abierta.

Frank abre la puerta lentamente.

FRANK: (con un poco de hesitación) Hola. Gracias por invitarme.

RUTH: (cogiendo la mano de Frank con elegancia) Y a ti, gracias por aceptar la invitación. Me alegre mucho que estás aquí. Ven aquí, guapo, y ver mi apartamento.

Frank mira la fruta en la mesa y coge una manzana.

RUTH: Ah, ¿tienes hambre? Pobrecito, una manzana no es mucha comida. ¿Quieres algo más?

Ruth prepara un plato de comida para Frank, y sienta al lado de él en la mesa, bebiendo café. Frank no ha comido mucho hace unos días, y tiene mucho hambre. Calla mientras come con agradecimiento.

RUTH: Mira, aquí hay un plato de comida. Cómelo. ¿Te gusta la comida?

FRANK: (con una boca llena de comida) Mucho. Es la mejor que he comido hace mucho tiempo.

RUTH: Pues, cuando yo era una estrella grandísima de ópera, tenía una criada para hacerme la comida. (ella pase la sal a él) Y después, ocurrió el caído de mi compañía de opera. Todavía no es mi culpa…(se pone la cara triste pensando en eso evento) Pero, puedo cantar en la misma manera que podía. No he perdida nada de mi talento. (se levanta y anda hacia el escritorio, mientras Frank continua a comer y beber.) Si, si, esos eran los días mejores de mi vida. Viajaba por todo el mundo y me daban entradas gratis a los restaurantes más exclusivas. Tenía espectáculos cada semana, tenía agentes, secretarias…

(Ruth da una vuelta para mirarle. Pone sus brazos encima del escritorio, y empuja su pecho a Frank.) Tenía admiradores también. Los hombres que me querían…y yo sé como satisfacerlos… (coge las manos de Frank, y anda por el salón) ¿Por qué no vamos a un lugar más cómodo?

Frank y Ruth entran en el salón, y él se tumba en la sofá. Ella se pone un almohadón atrás de su espalda.

RUTH: Aquí, un almohadón para tu espalda. Yo lo compré en Turquía. Ah, el lujo que era mi vida antes…Pues, relaja y permíteme a mostrarte como puedo tratar los hombres.

Ella empieza a deshacer la camisa de Frank lentamente.

RUTH: ¿Por qué no empezamos en esta manera?

Ella deshace los pantalones de Frank, y toca a él mientras besando su cuello. Después de un rato, ella se desnuda y apaga la luz. Empiezan a tener relaciones sexuales.

RUTH: Qué cuerpo tienes, ¡uy! Pero yo empecé, ahora contrólame como tú quieres. ¡Guau, que placer eres tú! ¡Qué sensación! ¡Uy! Venga, hombre, no sabía que tendrías este talento además que tus canciones. ¡Que sorpresa, que placer!

Cuando terminan, Ruth se viste y se levanta. Coge la ropa de Frank y ayuda a él.

RUTH: Y vestimos. Ahora, tu corbata…así es. Perfecto. Yo sé que vida es difícil ahora, pues, toma ese dinero. Tu lo has merecido y más.

Ruth da dinero a Frank, y Frank acepta sin emoción ni una gracias. Parece muy cansado, y empieza a bajar la escalera. Ruth llama él, y continua cuando él está en la calle.

RUTH: Ten cuidado por las calles, guapo, no quiero que alguna persona hace daño a ese cuerpo. ¡Que fuerte! Ojala que regreses en poco tiempos…Hasta luego guapo. O mejor, hasta la próxima vez.

Por fin, Frank desaparece alrededor de un rincón. Ruth está increíblemente feliz, y canta fuertemente con su salón. Con rapidez, ella coge su teléfono y llama a su amiga Annie.

RUTH: Annie, ¡Escúchame! Tengo que contarte algo.

ANNIE: No tengo tiempo Ruth, tengo mucha prisa.

RUTH: (gritando) ¡Digo escúchame! En serio Annie, yo sé que tu no tienes algo más interesante en tu vida que echarme. Pues, eso es que pasó. Un hombre en la calle, un cantante, me miró en la ventana y me preguntó para subir a verme, porque no podía resistir ese cuerpo que ha visto. ¡Uy! (empieza a llorar) Yo puedo recordar los días donde este ocurrió cada noche. Me querían, Annie, todos me querían. La fama, la cantidad de fama que tenía, ¡uy! Echo de menos esa vida, ¡que vida! O, como deseo que la caída no pasó, que pena, que pena era. Todo mi futuro, todo mi talento…se perdió. (comienza a reírse) Pero, jaja, todavía sé que y soy la mejor cantora que ha existido en el mundo de ópera. Y nada caída de una compañía puede cambiar eso, ni cambiar la manera en que los hombre me quieren. Jaja, pues tengo que irme Annie, hasta luego.

Con su dinero nuevo, Frank va a un lugar donde sabe que vende alcohol, una puerta casi escondida en una calle estrecha cerca de su casa. Llama a la puerta.

FRANK: Hola. Soy Frank. Quiero comprar algo, tengo dinero. ¡Ábrala!

JACK: (el vendedor abre la ventanilla y le mira con escrutinio.) ¿Cuánto dinero tienes?

FRANK: Bastante. Dame una caja de botellas.

JACK: Que raro este cantidad de dinero por ti. Mira, no haz tan ruido la próxima vez que vienes, no quiero ninguno problema.

Frank da el dinero a Jack, y Jack una caja llena de botellas variadas a Frank. Jack cierra la ventanilla y Frank anda hacia su casa rápidamente, escondiendo la caja en su chaqueta. Llega a su casa y tan pronto como entra, su mujer embarazada Sally empieza a gritar, con el bebé llorando en sus brazos. Frank sienta en la mesa y verte una copa.

SALLY: ¿Y dónde estabas tú? ¡Junior tiene hambre, tu debías regresar a casa hace una hora! O, ahora yo veo, bebiendo. Pues, muchas gracias por apoyar tu familia. ¿Y qué piensas que vamos a comer nosotros? Pienso que es demasiado tarde para empezar beber Junior, y no puedo beber Whiskey tampoco por mi estado. Me alegre que tengo un marido tan generoso y benévolo. ¡Qué horror es mi vida!

El bebé continua a llorar, más fuerte con cada segundo. Sally mira a Frank con desdén.

FRANK: ¡Hasta las narices contigo, Sally! ¡Déjame en paz! No tengo ganas de oír una lectura por ti. Por dios, ¿cuando parará llorar? Por lo que más quieres, ¡cállate Junior!

Frank coge Junior por su manta, y le tira hacia la pared. Sally grita.