martes, 18 de mayo de 2010

El Cantante Callejero (de Gayle)

La voz de Frank, un hombre pobre, sueña por las calles. Cantando es su manera de mendigar, porque no tiene bastante dinero de sustener su tipa de vida. A mucha gente, su voz no se queda bien con las orejas. Pero, a Ruth, una mujer muy extravagante, hay algo especial en su voz. Significa la joventud y la hermosidad. Es la invitación que sigue a otra invitación. Ruth tira una cartita de su ventana que se caye en el gorro del hombre.

"Chico. Qué cosa más hermoso nunca he oído. Venga a mi piso para recibir un regalo especial.
Un beso fuerte,
Ruth"

Frank busca por el sitio dónde vino la carta, y sus ojos quedan con los de una muder gordisima.

"Esta carta fue intentado para ?" -Frank grita en descreencia.

"Hombre, claro. Suba y ves que tengo para ."

Ruth cierra la ventana antes de Frank puede decir algo, satisfecho con su invitación. Ella anticipa la llegada de Frank en pocos minutos. Rápidamente, ella prepara su misma para su huésped. Risa su pelo, aplica la maquillaje, y se pone su ropa más sensual.

(Corriente de consciencia de Ruth)
Tengo dos minutos al máximo hasta que el hombre de la calle llega a mi puerta y tengo que arreglarme para que no piensa que soy una mujer fea pero mi agente me dijo que soy demasiado gordo y nadie pensará que soy guapa pero este hombre que pasaría si él nunca llega y preparo mi misma y pinto mis labios y dónde está mi peine mi pelo parece horrible tengo que hacer una cita a la peluquería en esta calle oh como se llama esta calle es la calle con la iglesia de la boda de Carmen quien su marido nuevo es un hombre muy raro un poco parecido a mi tío que se volvió loco hace unos años y ahora esta viviendo en Australia me gustaría visitar Australia pero es que...

Como ella ha anticipado, hay un 'knock knock' en la puerta minutos después.

"Un momento!" -llama Ruth, de otro cuarto. Ella quiere aumentar la anticipación.

Por fin, ella abre la puerta.

"Gracias" dice Frank, en un voz bajo.
"Anda! Eres más guapo en esta proximidad que en la calle" dice Ruth. "Por favor, entre en mi palacio. Aquí, no eres un mendigo sino que un rey. Siéntate. Y comes lo que quieres."
"Me gustaría comer una manzana, sí está bien contigo."
"¿Soló una manzana? Eres demasiado delgado, tenas que comer más. Siéntate. Traeré un plato de galletas y leche. Aquí. Ahora, comas."
"Gracias. ¿Hay sal?"
"¿Te gusta sal con tus galletas? Nunca he oído de esta combinación. Pues, como tu quieres. Sal, aqui. Eres un mendigo muy raro y tienes muchas necesidades. Pero a la vez, tengo muchas necesidades también. Venga conmigo. Preparé una cama para ti porque estoy seguro que tienes mucho sueño. Si necesitas algo, me llamas...
Pues, pareces muy incomodo en toda tu ropa. Déjame a ayudarte hacer más cómodo. Como así, es mejor, ¿no?" (Ruth empieza de besar su cuello) "Ay, tienes un cuerpo de un joven...pero las habilidades de un hombre."

Los dos hacen amor.

"Ojalá que pudieras quedar aquí. Pero, por desgracia, tengo mucho de hacer. Aquí es tu dinero como prometido. No lo gastes todo en un momento."

Frank sale.

"¡Y regresas aquí en cualquiera hora que a ti te gusta!"

Por la ventana--"¡Y no me olvidas!"

Ruth canta de alegre y llama a su agente.
"Hija, tengo buena noticia. He descubierto mi pareja perfecto para cantar con. Él es joven, guap--"
"Ruth, por favor, basta. Sabes que no puedo ofrecerte nada. Eres demasiado vieja. Nadie quiere ver una vieja gorda cantando."
"¿Que? ¿En serio? No es la verdad. Todavía soy joven, tengo muchos talentos...Oh no, no quiero aceptarlo. No puedo...Ah! No voy a aceptarlo. Voy a seguir con mi carera y vamos a ver quien de nosotros tiene más éxito!"
Ruth termina la llamada y canta de alegre otra vez.

Mientras Frank llega a la tienda de alcohol.

"¿Qué quieres Frank?" dice el dueño, Jack.
"Lo usual."
"He dicho antes, no puedo darte más alcohol si no tienes dinero."
"Aquí. Hoy es diferente."
Frank sale la tienda, con una caja llenado de alcohol. Regresa a su casa a los sonidos de su hijo llorando.
"Frank, ¡por fin! ¿A donde has estado por los ultimos dos dias?"
Silencio.
"¿Y ahora estas bebiendo otra vez? No me digas. ¿Con que dinero? Tienes un hijo, una familia de cuidar para aqui. Y has gastado dinero en alcohol para ti en vez de en comida para tu bebe. El bebe no para de llorar porque tiene tanto ham--"
"¡CÁLLATE!"
Frank tira el bebe al otro lado del cuarto con fuerza. El llorando para. Todo es callado.

...A ser continuado...

martes, 11 de mayo de 2010

Diálogo de los jugadores de cartas

Ricardo: El hombre llevando un traje negro. Es un rico, y un cliente habitual de la casa de putas en que el grupo está jugando póker.

Carlos: El hombre llevando el sombrero y tirantes. Es el hermano menor de Ricardo, y siempre lo sigue como un perrito. Por la primera vez, Ricardo le ha invitado a venir a la casa de putas porque sabe que es un genio con cartas, y quiere su ayuda para ganar este juego importante. Carlos está muy emocionada tener este oportunidad para pasar tiempo con su hermano guay y para estar tan cerca de mujeres desnudas.

Barbi: La mujer con pelo marrón sentada en el fondo del cuadro. A ella, le encanta su vida como prostituta, y tiene un sueño de ser la estrella del burdel más bonita, más erótico, y más famoso del mundo. Por eso, ha llegado un acuerdo con Ricardo: si uno de los hombres gane este juego de póker, Ricardo y todos sus amigos podrán venir a la casa para tener relaciones sexuales gratis con las mujeres, o mejor dicho, sus nuevos esclavos sexuales, en cualquiera hora, para siempre; si una de las mujeres gane, Ricardo tendrá que pagar para una renovación completa del burdel y ayudar a Barbi realizar sus sueños con su fortuna grande.

Esperanza: La mujer con pelo negro sentada en la izquierda del cuadro. A ella no le gusta ser una prostituta, y quiere escapar esta vida sucia. Sin embargo, tiene miedo de Barbi y lo que Barbi haría si ella se fuera.

Cristal: La chica vestida y sentada. Ella espera para el fin del juego con las bebidas para darlas a los ganadores, como una criada paciente. A ella le odia todos porque su padre, el chulo, nunca le presta nada atención porque es tan preocupado con su empresa y sus prostitutas.

La mano: El chulo de las mujeres, quien les ayuda, dándoles las cartas para hacer trampas y ganar.

*Los pensamientos están entre las parentesis, y el diálogo tiene letras normales*

Barbi: (Por dios, que mala suerte tengo. Necesito ganar este juego, ¡Por favor, ayúdame Jesús!) Oooh! Tíos, tengo malas noticias, lo que tengo en mi mano va a disminuir tu fortuna. Voy a construir una mansión increíble, con una gran piscina que tiene la forma de mi cuerpo, y cien habitaciones con gran camas con sábanas de algodón egipcio…

Ricardo: (Joder, he ligado con esta mujer más veces que puedo contar, pero ya nunca sé cuando está mentirosa) ¡Cállate mujer! No soy tonto. Puedo leer su cara como puedo comprar su cuerpo.

Barbi: Pobrecito, no vas a tener bastante dinero para comprar nadie en un momentito.

Esperanza: (Ja, claro, este viejo verde Ricardo no sabe nada. Y su hermano no puede funcionar para nada. Mi rostro impasible no es importante; solamente ve mis pechos. Si yo flirtea un poco, no importa quien gana…podré obtener lo que quiero…) ¿Carlito, amor, tienes novia?

Carlos: (Con el 3 de corazones y el 4 de picas debajo de la silla, entre las piernas tan voluptuosas de Esperanza ….Ay CARLOS, enfócate… y con el mano de mierda que tiene Barbi en el espejo, y con lo que Ricardo me mostró que tiene… seguro que mi flor va a ganar) No.

Esperanza: (Pobrecito, que tímido eres. Te quiero.) ¿Quieres que yo sea tu novia?

Barbi: (La tonta no ve la mano con la carta que necesita… ahhh!) ¡Putilla! Que presta atención. Necesitamos ganar, ¿recuerdes?

Ricardo: (¡Joder! ¿Demasiadas tontas para hacer trampas?) Escucho un poco de temor en su voz, guapa. No serías nada sin tu chulo.

Barbi: Y puedo ver el temor en sus ojos. No vas a ser nada sin tu dinero, hombre. ¿Por que no continuamos en silencio?

Cristal: (Muajajaja. Estas idiotas no saben que las bebidas son tóxicas… no importa quien gana… las ganadores serán los perdedores por mi veneno. Y después, mi padre va a dar cuenta de mi, como su hija inteligente, valiente, astuta…) ¡De verdad! Que groseros son todos. Cállense y terminen por favor.


Juegan en silencio. Ricardo y Barbi se miran los ojos del uno del otro con odio. Esperanza y Carlos se miran el uno al otro con deseo. Cristal se sienta con paciencia, y sonríe con satisfacción.

-Jocelyn Kuhn

lunes, 10 de mayo de 2010

Analisis de una cita

Los personajes son acaso esas porciones de sombra o vitalidad independiente dentro de la sique que el poeta no puede integrar en su propia persona. Son cánceres de la imaginación que insisten en su derecho a vivir fuera del organismo que los engendrar.

-George Steinberg

La cita de George Steinberg demuestra la complejidad del ser humano y la imposibilidad de capturar las facetas innumerables tras unas pocas interacciones y reflexiones. En tal, los personajes dentro de un poema o prosa solamente llegan a ser una ‘sombra’ o ‘vitalidad’ de la personalidad dinámica y el trozo de la carne que ha vivido y experimentado tristeza, momentos eufóricos, dolor, y revelaciones.

Es la prioridad del lector de poner los personajes en la mente donde puedan manifestar a algo abstracto, con una forma y una identidad. Los ‘cánceres de la imaginación’ amplían y desarrollan con respecto a las experiencias y presuposiciones del lector para crear una personad verdadera que vive, respira, y piensa con concordancia con su perspectiva establecida.


Nathan VanderVeen

domingo, 9 de mayo de 2010

Diálogo del Cuadro (Casey Judge)

Personajes:

KAREN: la mujer desnuda a la izquierda en la mesa. Ella está pensando sobre su plan para cancelar el juego o obtener su ropa con la ayuda del hombre detrás de ella. Ella es tonta, y tiene vergüenza de estar desnuda, y piensa que es mejor si la cubre su pecho. Ella piensa que no quería jugar el juego al principio, y no sabe como perdió su ropa tan rápido.

INGRID: la mujer desnuda en el fondo del cuadro. Ella no tiene vergüenza de estar desnuda, pero sabe que todos están haciendo trampas. Piensa que ela debe encontrar una manera para hacer trampas también, pero sienta nerviosa que va a perder todo.

JACKIE: el hombre en el primer plano, solamente vemos su espalda. El siempre está jugando el poker y tiene mucho confidencia. No siente ningún tipo de atracción a las mujeres desnudas y solamente está pensando en ganar.

SMITH: El hombre a la derecha en un trajo. El quiere tener sexo con Karen, y por eso no puede concentrar en el póker. Normalmente el no permite un juego injusta pero es la primera vez que juega póker como así y no puede concentrar perfectamente. Es muy rico y es de una familia aristocrática.


Dialogo:

Karen: ya no quiero jugar mas! Ingrid, ya estoy harto!

Jackie: callate tonta. Debías saber que soy el mejor jugador, y nunca pierdo mi ropa tía.

Smith: espera un minuto hombre. No solo hay una persona en esta mesa con ropa.

Jackie: Por ahora, aunque es un pensamiento doloroso.

Smith: Vamos a ver coño.

Jackie: Si, vamos a ver mis manos alrededor de tu fondo de inversiones.

Ingrid: Callase mentirosos! No soy tonta y no creo en esos rostros impasibles. Si esto juego fuera justo, tenería mi ropa. Y Karen, deja cubrir tu pecho, todos pueden ver tu mismo de todos modos.

Karen: Te odio Ingrid! Siempre sabía que eres de mala leche. Y no Jackie, no soy tonta. No debía beber la cantidad que hemos bebida antes.

Jackie: novata.

Smith: Karen, pienso que estas guapa...

Ingrid: No puedo oír esto ahora.

Jackie: Tampoco. Smith, quizas sabes algo del poker, pero es obvio que sabes nada de las mujeres.

Smith: callate Jackie, no quiero los opiniones del hombre mas incivilizado del mundo.

Jackie: jajaja, gracias para el cumplido.

Karen: ¿Que quieres decir con eso Jackie?

Jackie: Pues, quiero decir que el Señor Smith aquí quiere tener el-

Smith: CALLATE!

Ingrid: Todos callase! Esto es el poker! Necesito concentrarme antes de perder todo.

Jackie: es demasiado tarde tía, ya hemos visto todo de ti.

silencio en la mesa, con Jackie sonriendo y los demás con sus ojos desviados

Diálogo del cuadro - Lyndsay

El cuadro de Fernando Botero, el “pintor de personas gordas”

Personajes:
VÍCTOR – el hombre en el primer plano, solamente podemos ver su espalda
JAVIER – el otro hombre, en el lado derecha
INOCENCIA – la chica en el fondo, con el pelo rojo
PILAR – la chica en el lado izquierda, con el pelo negro
FRANCISCA – la criada

El diálogo: (Pensamientos en paréntesis) Palabras vocales sin paréntesis.

JAVIER: (¡Pilar es tan guapa! He querido ver su cuerpo por mucho tiempo, ¡estoy salido! Qué suerte tengo yo esta noche, estoy feliz que Víctor me invitó.) Te toca a ti, Pilar.

PILAR: (Yo sé, Javier, muchas gracias. También yo sé que tu estás mirándome como un trozo de carne, y no lo agradezco.) Vale. Inocencia, ¿recuerdas cuando nosotros jugamos poker en la universidad? (Recuerdo que no tenías habilidades del poker en eso momento tampoco.)

INOCENCIA: (Estoy celosa de Pilar, siempre era la estrella durante los años de la universidad.) Si, claro que yo recuerdo. (¿Qué es mi defecto? Solamente quiere ser querido por un hombre, como Javier.) Javier, ¿dónde estudiaste? ¿Qué estudiaste?

JAVIER: Economía, en la Universidad Complutense. (Claro, soy economista, Inocencia. ¡Idiota! Solamente tengo que respetar ella porque es la amiga de Pilar. Si no, sería una historia diferente.)

VÍCTOR: ¿Estudiaste? Mejor sería ¿cuántos fiestas tenías durante tus años en la universidad? (Tres ases. Joder. ¿Dónde está el otro? Casi victoria, casi.

JAVIER: No mientas, Víctor. Yo era un alumno perfecto. No haces rumores. (Cállate, Víctor, tu sabes que quiero impresionar a Pilar. No dices nada, yo puedo decir mucho más sobre ti además.)

PILAR: En nuestra universidad, los economistas eran los que bebían la mayoría. (Tontos. Pasando su tiempo como un desperdicio. Yo trabajé fuertemente, y mírame ahora.)

INOCENCIA: ¿Piensas? Yo recuerdo las fiestas de los filólogos más. (Posiblemente porque yo quería Jorge, pero nadie tiene que saber eso.)

PILAR: (Es porque tu tenías una obsesión con Jorge, un filólogo.) Sí, ellos también. ¿Quién le toca?

VÍCTOR: Yo. (Joder, otro cinco. ¿Dónde está eso as?) Francisca, me pone otra cerveza por favor.

FRANCISCA: (Odio ese trabajo. Otra cerveza, otra tapa, siempre otra.) Vale, Víctor.

JAVIER: Pilar, ¿tú quieres algo más? (Emborracha mujer. Necesito ayuda en ligar contigo.)

PILAR: Yo no. (No disfruto beber. Se convierte personas en idiotas.)

INOCENCIA: Yo puedo tener otra. (Más cerveza es más confianza en mi mismo.)

JAVIER: (Uy, Inocencia.) Vale.

FRANCISCA: Aquí, Víctor. (Víctor sería más guapo si no hiciera trampa cada noche.)

VÍCTOR: Gracias. Y también otra para Inocencia. (Aunque ella no necesita más calorías. Es gorda.)

FRANCISCA: Pronto. (Aunque ella no necesita. ¡Qué gorda!)

VÍCTOR: (¡Sí! ¡Un as! ¡Por fin!) Aquí. Míralo y págame, todas. ¡He ganado!

martes, 4 de mayo de 2010

El Cantante Callejero

Por Daniel Silverman


En el callejón, un hombre canta en la luvia...de basura, cayendo desde arriba.

“Venga, coños,” grita a nadie en particular. “Ya se que estan allí.” Un brazo feminino le ofrece esperanza - en la forma de un sobre - que cae desde la ventana arriba. El cantante lo recoge, descontento al no encontrar dinero adentro.

4, IZQ.

El hombre sube hasta el cuarto piso del edificio, m
ientras la mujer queda por un minuto infatuada en su comedor. Maquillándose rapidamente, oye un Toc, Toc.

“Voyyy,” canta felizmente al hombre afuera.


“Hola,” gruñe el hombre.

“Pobrecito!” ella agarra su mano. “Que te descanses un poquito!”

“Tienes una voz esplendida,” ofrece la mujer.

“¿Que hay pa’ comer?” pregunta el hombre, mas interesado en fruta que conversación. Dentro de un minuto, ella le trae una cena completa.

“Aquí, come,” manda, colocando la bandeja sobre la mesa.

“¿Está bueno?” le pregunta cuando empieza comer.

“No esta salao, pero si bueno,” le contesta entre bocados.

“Pues, siempre he tratado de hacer comida saludable,” dándole el sal, “pero mi marido siempre no le gusta.”

“Si mi marido no me aprecia,” continua, pausando. “Pero casi nunca está aquí...”

“Bueno, pongate cómodo...relajaté un poquito...y cambiate desde esta ropa horrible,” ella susurra mientras le lleva a la sofá y deshecha los botones de su camisa.

“Yo necesito cambiar también,” dice, revelando su cuerpo desnudo y iluminado bajo del lámparo.

Empiezan a hacer el amor sobre la sofá, y los “oohs” y “ahs” son audibles mientras ella sube y baja sobre su figura inmóvil.

“Eres un amante muchisimo mejor que mi marido,” declara. “Un hombre verdadero.”

“Aquí, compra alguna ropa nueva,” dándole unas monedas, “y regreses cualquier tiempo que quieras.”

Inmediatamente después de que sale, ella llama su esposo y le grita, “¿Coño, pero donde estás? Me has hecho sentir tan...solo,” y ella empieza a llorar, “que he tenido que estar con otro hombre. Lo siento, lo siento. Si, si, yo sé que soy una puta,” y se rie.

Acabada con la llamada, ella canta de felicidad a un cuadro hecho en su propia imagen.

El cantante cuenta el dinero ganado, contento por primera vez. Toc, toc. “Lo usual,” dice a la cara en la ventana. “Si, Juan...aquí está,” dice la cara mientras la da una bolsa grande llena de botellas. “Gracias,” dice el cantante.

El cantante sigue el camino oscuro y sucio hacia su propia casa. Entra a los gritos usuales del bebé y las preguntas de la mujer: ¿Juan, pero que has traido? El bebé tiene hambre y...”

“¿¿Pero has comprado más bottelas?? Coño, ¡no te puedo creer!” ella le grita.

“Callate, puta!” dice el hombre mientras coge el bebé y lo tira hacia la pared.

“¡Monstruo!” grita la mujer embarazada con lo que sería una boca más para alimentar, una vida más para destruir.