martes, 23 de marzo de 2010

Escena de Teatro de Clase

Protagonista: Gayle
Antagonista: Ángela

Gayle entra en el piso, intentando de estar muy callado. Es muy temprano en la mañana y ella esetá regresando de su noche. Hay un hombre esperando afuera de la puerta y ella quiere que su señora, Ángela, se va del piso para que ella puede invitar el hombre a su cuarto.

Ángela: ¡Gayle! ¿Qué haces? ¿Por qué estás regresando a esta hora? Esto no pasa en mi casa.
Gayle: Hola Ángela. Lo siento, es solo que tuve una noche muy divertida y así que muy larga.
A: No me importa sobre tu noche muy divertida. Estás viviendo en mi casa y aquí tienes que seguir mis reglas. ¡Vete a tu cama!
G: Pues, es que yo tengo noticia mala para tí y quería decirte antes de acostarme. Es que yo ví tu perro el la Parque María Luisa. Parecía como él ha escapado. Y había otro perro muy grande que iba a comerlo. Tú eres la única persona que el perro escucha a cuando alguién se llama así que tienes que salir la casa para encontrarlo y salvarlo. También, ví tu nieto en los Remedios, soló y llorando. Creo que debes encontrarlo también porque él necesita ayuda y no se sé dónde está su madre.
A: Pues, es muy tarde y no puedo preocuparme con estas cosas. ¿Qué es la razón real que quieres que yo salgo de la casa? ¿Tienes un hombre al otro lado de la puerta?
G: ¡No! ¿Por qué piensas esto?
A: Porque cada noche que regresas puedo oir muchas voces y muchos ruidos y creo que es porque traes muchos hombres a mi casa cada fin de semana.
G: ¡No es la verdad! Los ruidos son de tu perro que está perdido ahora. ¿Recuerdas que tienes que salvarlo? Es solo que tienes que salir por un rato. Un rato y es todo. No debe tomar mucho tiempo de encontrar el perro.
A: Pues, bueno. Un rato y es todo. Hasta luego.

-Gayle Campbell

Escena de teatro de clase

Un hombre y un médico conversan en el quirófano. El hombre se siente violento mientras el médico explica los detalles de la vasectomía.

Médico: Vale. Túmbese, boca abajo, por favor. Probamos un procedimiento nuevo que funciona muy bien...creo.

Hombre: Vale…dese prisa, sólo quiero que acabe rápido.

Entra una mujer hecha una furia—marchando hacia la mesa y los dos hombres.

Mujer: ¿QUÉ estáis haciendo?

Hombre: iNecesito una vasectomía!

Mujer: i No, no, no, no! Vamos a tener un hijo, no te vas a hacer ninguna cirugía. Por favor, quita los instrumentos.

Médico: Por favor, Sra., tiene que tranquilizarse—este procedimiento es muy común. Ya hemos discutido lo que quiere al señor.

Mujer: i No me toque! i No vas a tener una vasectomía! ¿Estás loco? Vamos a tener un hijo.

Hombre: Por favor—ya tenemos 10 hijas y nos falta dinero para mantener a ellas. No podemos tener otro hijo.

Mujer: Pues, yo quiero un chico. Tenemos 10 hijas y ni un hijo—i tal vez él se hará gran deportista y nunca tendremos que preocuparnos por el dinero jamás!

Hombre: Cariña, ya tenemos Jolinda, y a ella parece a un hombre. Juega muy bien a los deportes—ella nos basta. Además, eres muy vieja para tener más hijos. Que mas, i te va a engordar, también!

Médico: Tenemos que realizar la operación—mi tiempo es muy limitado. Tengo otros pacientes para tratar. Señorita, por favor.

Mujer: i Oiga! ¿Oyes esto? i A él me llamaba señorita! Él no cree que sea demasiada vieja para tener un hijito.

Hombre: ¿Hay opción para convertir nuestra hija a un hijo? Ya es muy masculino.

Médico: Claro. Es una tecnología muy innovadora, pero si, la podemos hacer una conversión.

Mujer: NO vamos a cambiar el género de nuestra hija— ¿estás loco?

Médico: No, no estoy loco. Unas veces los hijos experimentan una crisis de identidad y encuentran un remate en el cambio.

Mujer: ¿Él es bromista? ¿Es un chiste?

Hombre: ¿Cuánto cuesta el cambio en comparación con otro hijo?

Médico: Pues, el cambio puede ser menos, menos en comparación con tener otro. Claro que depende en la manera de vivir, pero debe costar menos dinero.

Hombre: ¿De verdad?

Mujer: ¿De verdad? Quizás debemos conversar sobre nuestras posibilidades….


Nate V.

Teatro de protagonista y antagonista

Escena del teatro

(Peluquera llama a la puerta)

MUJER: (Abriendo la puerta) ¿Si?

PELUQUERA: ¡Hola vecina! Somos vecinas, ¿conoces esto? Yo tengo un peluquería al otro lado de esta calle –

MUJER: (Con prisa) Si, si, yo sé. Venga, venga, yo tengo prisa.

PELUQUERA: Pues, estoy aquí porque me pregunto si necesitas un corte de pelo. ¿Un peinado nuevo, tal vez?

MUJER: No tengo tiempo para eso, y no quiero cambiar mi peinado. Soy una cantante famosa, y no puedo cambiar mi imagen.

PELUQUERA: (Poniendo la mujer en una silla, para mirar en el espejo) ¡Mira! ¡Que aburrido es tu pelo! Necesitas una cambia, y la necesita ahora.

MUJER: ¡No! ¡No tengo tiempo para eso!

PELUQUERA: No tomaría mucho tiempo, no te preocupes. En dos minutos, puedo hacer algo nuevo, ¡algo que los fotógrafos van a encantar!

MUJER: No, no –

PELUQUERA: Mira, voy a empezar, yo tengo una herramienta aquí que puedo usar muy rápido….Tienes dinero, ¿verdad?

MUJER: Solamente tengo dos euros en mi cartera. No voy a pagar más.

PELUQUERA: Pero, ¡no tengo dinero para comprar cena para mis hijos!

MUJER: Es que yo tengo. ¡Y tengo prisa! ¡No puedo esperar por más tiempo!

PELUQUERA: Vale, vale, yo puedo hacerlo ahora…(Murmura a si mismo mientras corta el pelo) Un poco aquí…un corte pequeño aquí…si, si…¡He terminado!

MUJER: (Antipáticamente) Eh, gracias. Aquí es dos euros. Tengo que irme ahora.

PELUQUERA: ¡Muchas gracias! ¡Encantada!


-Lyndsay De Carolis

CONTEXTO:
La peluquera tiene problemas. Hace mucho tiempo que no ha tenido clientes, y su negocio está fallando. Su marido le ha dejado, y entonces tiene que apoyar sus hijos por su mismo. Ha faltada ahora comida en la casa, y tiene que ganar dinero para cena esa noche. Ella está desesperada, y con el riesgo de enfadar una cantante famosa en su calle, va a su casa para convencerla que tiene que recibir un corte de pelo.
La mujer que canta no quiere cambiar su pelo. Ha basado su imagen pública en una mujer natural, que no cambia con la moda estacional. Aunque ha tenido éxito en el pasado, esa noche es importante para su carrera futura porque su compañía de música está pensando en reducir su ayuda. Le queda poco tiempo hasta que tiene que salir para una reunión importante, y está muy nerviosa.

Poesía Híbrida/Obra de Teatro (Jocelyn K)

Calle Aire

Un paso. Una presión. Todo resuelto.
Basta un paso en la calle.
Un simple paso.
Escogen conocidos o amistades.

No vendrá. De verdad. No vendrá nunca.
A veces el ganar parece pérdida.
Alguien desaparece cada día
Familiares, amigos, conocidos…





Escena de Antagonista y Protagonista


Una niña entra la aula para hablar con su maestra. Parece muy frustrada, y como hay algo que en realidad necesita.

Niña: Hola, señora.
Maestra: Hola niña, siéntate por favor. ¿Cómo estas?
Niña: Mal. Y necesito decirte algo. Nunca regreso a escuela porqué José me molesta muchísima.
Maestra: Pues amor, eres una estudiante buenisima y es muy importante que su educación continue. ¿Que ha hecho Juan para dejarte así?
Niña: Pues, hace cosas horribles todos los días, y hoy lo peor ocurrió. Rompió mi pelota de Esponje Bob.
Maestra: ¿Esto es algo muy importante para ti?
Niña: ¡Claro! Es mi pelota de suerte y no sé lo que haré sinla. Todos mis sueños de ser gran jugador de futbol están perdidos.
Maestra: ¿Si Juan te disculpa y repone una pelota, te sintiera mejor?
Niña: ¡No puedes solo reponer mi pelota de suerte! Solo puedes convencerme regresar a escuela si Juan esta expulsado.
Maestra: Entiendo. Pero no me gusta que has peleado físicamente con él antes de hablar conmigo.
Niña: Lo siento. Es que yo estaba muy enfadada. Y él lo mereció.
Maestra: Niña, entiendo su frustración, pero no haces mucho sentido. Es probable que Juan era celoso de su talento atlético. Vas a tener esto talento sin su pelota, te prometo. Además, tengo una pelota bonita aquí que te gustará mucho.
Niña: No, no entiendes la importancia de MI pelota. Si vas a simpatizar con Juan, yo marcho de la escuela, por la culpa de Ud. y Juan. ¡No quiero esta pelota!
Maestra: ¿Si Juan estuviera “enfermo” por algunos días, vendrías, entonces?
Niña: Si.
Maestra: Pienso que este puede pasar. Entonces, ¿vengas a escuela mañana?
Niña: ¡Pues si! …¿ y puedo usar esa pelota durante el recreo?
Maestra: Por supuesta niña, puedes usarla pero no vas a recreo mañana porque peleaste otro estudiante hoy.
Niña: Esto es justo. ¿¿Puedo usarla el próxima vez que tengo recreo??
Maestra: Por supuesto. Nos vemos mañana.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Christina Downey (Obra de Teatro)

Canción de Alan Silvestri:

Una pareja con sus hijos en el parque. El Otoño, tiempos modernos. Tommy, el hijo menor que todos, se cae y la familia tiene que regresar a casa.

Son las ocho por la noche. Tommy está bien, la vida pasa bien. Los hijos se acuestan y los padres pueden hablar sin distracciones. Después de diez años, todavía están enamorados. Se sientan en el sofa. Katie siempre se siente seguro en los brazos de su hombre. Scott descansa con su barbilla encima de la cabeza de Katie. Besa su cabeza.


Scott: "¿Un día muy largo, no?

Katie: "Si. Preocupo sobre Tommy - lloraba por mucho tiempo, no sé si debamos ir al médico."

Scott: "No te preocupes, Katie. Es un chico muy fuerte, ya sabes eso. Siempre preocupas...preocupo sobre ti."

Katie: "Si no preocupara sobre mis hijos - mi familia - ¿de qué preocuparía? ¿que valdría mi vida?"

Scott no tiene nada que decir. Se sonríe. A él, Katie está más guapa cada día. Cuando se casaron, él pensaba que nunca podría amarle más. Ahora sabe que no era la verdad.

Besan - un beso corto, como van a hacerlo todas las días de sus vidas. Tommy se despierta y dice que quiere jugar.


Scott: "Como dije, Tommy es un niño muy fuerte." Se ríen, y esta noche sola, juegan.
Avda. de la Constitucion:

Tanteando en la penumbra hacia la luz,
Buscando, hasta en mi mismo, algo de luz.
Mis zapatos me llevan al camino,
Sus razones, supongo, habrán tenido.
Quiero, tu sin palabras, adorarte
Como si fueras Dios, pero:
¿cual es la utilidad de tu existencia?



Poema de nuestra escritura de canciones:

Conduzco rapidamente,
A donde no sé,
Desde donde no sé.
Paro y miro la nieve cayendo
En la calle sin un ruido.

-Daniel Silverman

Obra de Teatro (Canción de Pride & Prejudice)

Haiku de la escena:

Es luna llena
Eposos viejos andan
por la rivera

Fran: Loli, mira la luna mi amor.
Loli: Ah, si. Que bonita es, que suerte tenemos.
Fran: ¿Recuerdas la primera vez que anduvimos bajo el cielo de una noche bella?
Loli: Pues, sí, nunca lo olvidaré. Me dijiste que yo era la estrella de tu noche.
Fran: Es verdad (Sonríe).
Loli: Pero pensé que solo intentabas seducirme para que yo te besara.
Fran: Y mis intenciones no han cambiado.
Loli: Ay Fran, eres la estrella de mi noche. (Se besan)

-Jocelyn

martes, 9 de marzo de 2010

Escena de teatro

Una joven sola en su apartamento—consumida por emociones y nostalgia. Quiere regresar a la vida más simple…cree.

Cae la carta--
ahogando en lágrimas.
Amor caída.

Chica:
Es demasiado.
No es lo que aun quiero yo,
pesado escollo.

De ser otra,
una chica normal.
O aun, que no importa.

Una hoja floja
sobre lago de otoño.
La paz serena.

La chica, frustrada y deprimida, llama a sus padres. La madre está en casa, consumida por sus rituales cotidianos.

Cocina, limpia
con sonrisa pintada,
su papel fija.

Mamá:
Oi, idígame! ¿Hola?
¿Alguien está llamando?
¿Eres tú, chula?

Chica:
Hola mama, soy yo
¿Papa está por allí también?
Quiero hablar con vos.

Mamá:
Si, momentito--
oi, papai—coge el móvil.
¿Cómo esta mija?

Chica:
Sabes, así así.
Les echo de menos, mai.
Quiero el hogar mío.

Papá:
iOi, mi chulita!
Pienso en ti siempre, verdad.
¿Cómo fue Porto?

Chica:
iMuito bem, papai!
La ciudad—maravilla,
gente bonita.

Papá:
iExcelente, mija!
¿Y ya tienes un novio?
¿Alguien especial?

La emoción sube
¿Cómo puede responder?
¿Sin explicación?

Chica:
Todavía no—
soy amiga de todos…
y viajo tanto.

Todos lo saben.
Nadie lo confiesa.
Silencio pesa’o.

Oye, el tiempo.
Yo tengo que irme, padres.
Hablamos pronto.

Ella cuélgala
y no puede ver nada.
El terror ciego.

Lluvia persigue
Con ojos pensativos.
¿Está cambiando?

Plaga dispersa
de boca a oído.
Una hija aislada.

-Nate VanderVeen

Poesía Híbrida

Infanta Luisa

Un día ha de acabar mi mala suerte--

yo, inmóvil con la vida recorrida en las venas.

Mi cuarto también es frio y muy pequeño.

Agitado por los neones y sonidos.


Pero yo iré a escupir sobre su nombre.

Yo quiero que tú sufras lo que sufra:

Yo le giré "voy a matar a un hombre."

iQué nunca vendrá otra ostión!


-Nate VanderVeen

Color

Juan: Tengo ganas de correr hoy.

Sara: Yo no. Todos los días son los mismos. Trabajando, caminando, paseando.

Juan: Pero, escucha la música y mira el cielo. La vida contiene sensaciones de colores. Ahora hay sol y veo el amarillo, el rojo, la naranja.

Sara: Para mi, el día es el color azúl. Sólo imagino el mar. Tranquilidad ... y tristeza.

Juan: Nada más de lluvia y agua. Ya ha empezado la primavera.

- Chelsea Lax

Por la Noche (Jane Mermel)

Una ciudad por la noche. Perros, escaleras, luces en la calle. Reías de un barre local, cerca. La luna y las estrellas están, pero son sútiles.
Hombre: Por fin, ya estamos.
Mujer: Unos momentos para relajarse.
Hombre: ¿Cuándo vamos a saber?
Mujer: Todo está oscura ahora. Hay muchas pistas contradictorias.
Hombre: Lo siento. Es tan difícil. Pero hay muchos sentimientos, nuevos y viejos. Fue mi decisión.
Mujer: No. Lo hizo yo para mí. Para ser orgullosa, y para que no sea tan triste.
Hombre: Mira en este barre. Los viejos, que tienen todas las memorias y han sido todo. Nada es nueva para ellos. Pero ellos se disfrutan el uno a la otra más que todo.
Mujer: Es diferente para nosotros. No hay un momento más. Lo mismo toda vez, pero nunca es más fácil.
Hombre: No parece justo.
Mujer: Lo siento.

Escena del teatro (Bryan)

La mía es muy larga también. Lo siento.

Un campo completamente cubierto de margaritas. Es el mediodía. Hace a un sol estupendo y un calor poco sofocante. Hay un choche en la distancia. En el centro se sienta en una manta EVITA, chica de 17 años. Ella no es guapísima, sino normal y tiene forma delgada. Está pensando y coge un parasol. A la izquierda se encuentra su hermana GABRIELA, mujer de 24 años que tiene una figura más ronda, pero guapa. Está acariciando su caballo. Nadie habla por varios minutos.


EVITA: (con una respira honda) He echado de menos este oler.

GABRIELA: (mirando el caballo, espalda a EVITA) Sí.

Silencio.

EVITA: (cogiendo el abanico) ¡Hace mucho calor!

GABRIELA: (al caballo) Sí.

EVITA: ¡No puedo creer que ya es el verano! No lo sabía, porque esta es la primera vez que puedo salir de casa.

GABRIELA: (al caballo) Yo sé.

Silencio. El caballo relincha.

EVITA: ¿Y cuánto tiempo llevo quedándome en cama? ¿Cuatro años?

GABRIELA: (volviéndose a EVITA) Creo que sí…

Silencio.

EVITA: (con ácido) ¿Por qué me llevaste aquí y quedarte silenciosa todo el tiempo?

GABRIELA: Quiero disculparme.

EVITA: ¿Por cuál de tus delitos? ¿Robando mi príncipe azul? ¿O casarse con él?

GABRIELA: Ninguno. Por no pedir tu permisión antes de salir con él. Pero debes saber, estamos muy contentos ahora. Y estoy embarazada. Vamos a tener una familia.

EVITA: No me parece disculpándose decir me estas noticias aquí, de todos los lugares en el mundo. ¡Y con el caballo!

GABRIELA: Pero este campo es tu lugar favorito—

EVITA: (lágrimas en los ojos) ¡Claro, antes del accidente! Tú sabes que cuando mis piernas funcionaban me encantaba montar a caballo en este campo de margaritas. ¿Por qué quieres recordarme de cosas en las que no puedo participar mientras decirme que vas a tener el hijo del hombre que amo yo? No siento mejor.

GABRIELA: Porque. Vas a montar a caballo ahora.

EVITA: ¿Cómo? No puedo apretar el caballo con mis piernas. Me caeré.

GABRIELA: Mira.

GABRIELA se acerca de EVITA, la coge en sus brazos, y la pone encima del caballo. Saca un trozo de cuerda y ata las piernas a la silla de montar.

GABRIELA: ¿Veo una sonrisa?

EVITA: Eso no significa que te he perdonado. Pero… gracias.

GABRIELA: ¡Vaya! Que te aproveches.

EVITA: (Después de un ratito) Vas a ser una madre excelente.

EVITA monta al caballo y sale de la escena, riendo por la primera vez en cuatro años. GABRIELA se queda, riendo también.

Obra del teatro

Obra del teatro
-por Lyndsay De Carolis

(Pienso que es tan larga...¡lo siento!)

(Una recepción de una boda pequeña, situado en un club de Jazz. La gente presente es familia, vecinos, y amigos – toda conoce a toda. La banda favorita del vecindario empieza a tocar una canción lenta y de amor, porque es el primer baile de los maridos nuevos. Todas las huéspedes miran mientras los maridos comienzan a bailar juntos…)

La vecina vieja: “Por fin, los dos están casados. Yo sabía cuando los vi juntos para la primera vez. Tenían cinco y seis años, y estaban jugando en la calle. Los miré por un minuto…Sabía en este momento.”

El vecino viejo: (para mofarse) “¡No mientas mujer! No sabías nada.”

La vecina: “No miento, yo sabía.”

El vecino: “¿Y cuándo él le dejó a ella para trabajar por dos años?”

La vecina: “Si, yo sabía.”

El vecino: “¿Y sabías cuando ella estuvo en esa relación con el otro hombre…el hombre que quería casarle?”

La vecina: (con voz un poco mas alto) “¡Claro que si! Sabía.”

El vecino: “¿Y sabías – “

La vecina: (interrumpiendo a él) “Yo. Sabía. Desde. La. Primera. Vez.”

El vecino: “¡Hombre! Tu eres una mujer obstinada. (ahora con una sonrisa) Pero, tu eres mi mujer obstinada.”

(Los dos se sonríen, y miran los maridos nuevos. Al otro lado del club…)

Camarero: “¿Qué pasa amigo? ¿Por qué no estás disfrutado esta ocasión de celebración y amor?”

El joven: (hablando a su vaso vacío) “Porque el amor no existe en mi vida, amigo.”

Camarero: “¿Quién es esta vez?”

El joven: “Una mujer misteriosa, con una aura fuerte. Yo le vi en una fiesta, y no puedo encontrarle otra vez.”

Camarero: “Hay muchísimas peces en el mar.”

El joven: “Y nada que puede mover en la manera de ella. Cuando la vi, sabía. Ella es quien quiero.”

(La canción empieza a bajar, señalado que el baile primero va a terminar en poco tiempo.)

La mujer: “¿Puedes creerlo? Estamos casados. Después de todos los años. ¿Recuerdas la primera vez cuando nos conocimos? Hacía tan calor ese verano…estabamos en la calle…No puedo creer que ahora estamos aquí. (espera por la respuesta de su marido) ¿Amor?

El marido (mirando a ella con atención arrebatada): “Puedo creerlo porque yo sabía el momento en que te vi.”

(La canción termina.)

Dialogo solo usando palabras de los descripciones (Casey Judge)

Personaje #1: Diana (la mujer vieja)
Personaje #2: Grace (la viuda joven)
Personaje #3: Joshua (ama secretamente a Grace, es el hijo de Diana)

Diana: La vida es complicada, pero es como un baile confundida
Grace: tengo recuerdos de una vida feliz, pero nunca quiero, no puedo mover de mi cama.
Diana: Estás balanceando tu vida con movimientos desorganizados, chica.
Grace: Tia, es la primavera. El sol brilla por mis ventanas, pero solo puedo recordar de mi dolor interna.
Diana: Siempre tenía una sonrisa en tu cara, como una cuadra calma.
Grace: Y ahora duermo por la tarde, sin sentir las cosquillas de la vida.
Joshua (escondido, escuchando): Ella tiene sus manos blancos en una noche oscura, y solamente quiero tenerlos.

~Casey Judge

lunes, 8 de marzo de 2010

Poema de las calles

Hernan Cortez

Desnudando de sombras a la luz
pero sin despertar la piel.
Un dia ha de acabar mi mala suerte.

El camino está lleno de ciudades,
pero así me acostumbré a caminar solo
sin dureza ni compasión.

El sol nunca sale para uno solo,
y hay una doble sombra en cada puerta.
Con seres humanos, es lo mismo.

~ Casey Judge

Haiku, Descripción, y mi Haiku

Gotas de sal: 20 Haikus Marinos

Aire de pez
y espuma en los tobillos
pescamos poco

Descripción: Hace una brisa en un día de sol con un cielo azul. El viento mueve lentamente algunas nubes. Hay una persona de pie en la playa cerca del agua, sin calzado, moviendo los dedos en el espuma. Hay arena entre cada uno de sus dedos, pero no le importa. Vino a la playa cuando el sol empezaba a brillar con la intención de pescar, pero ahora su caña está en el suelo, a diez metros del agua. El sol está brillando y destello sobre el agua. El único sonido es de las olas en la playa.

Mi Haiku:

Nubes sin prisa
los dedos en la arena
paz en silencio

~ Casey Judge

Menendez-Pelayo (Jane)

La oscuridad ambiente la sitúa
a mi disposición. Mas no investigo.
Hay una doble sombra en cada puerta,
que con conmiseración me mira.

Y aquí, entre tanta gente, en la ciudad,
como un ruiseñor sonidos dulces
esperaba en la calle cada noche.

Me complace observar su audacia timida
el mundo lo gobierna la mujer.
Me he puesto una sonrisa. Todo es bello.

domingo, 7 de marzo de 2010

San Jacinto (Bryan)

San Jacinto

Devoro la belleza de tu rostro:
No puedo renunciar a la delicia
de tu risa corriendo desbocada,
como una lagartija, por mi brazo.

Mi beso se desliza por tu cuerpo,
y mis zapatos me llevan al camino.

--Bryan Botti

Asunción (por Lyndsay De Carolis)

Asunción

He salido de casa. Está lloviendo.
Me siento como el viento al penetrar
en alguna mansión desconocida.
Mis zapatos me llevan al camino.

Y aquí, entre tanta gente, en la ciudad,
Devoro la belleza de tu rostro,
Pareces un ovillo de canciones,
Y corre tu sonrisa hacia mis labios.

Es una solución sencilla y rápida.


-por Lyndsay De Carolis