La oscuridad ambiente la sitúa
a mi disposición. Mas no investigo.
Hay una doble sombra en cada puerta,
que con conmiseración me mira.
Y aquí, entre tanta gente, en la ciudad,
como un ruiseñor sonidos dulces
esperaba en la calle cada noche.
Me complace observar su audacia timida
el mundo lo gobierna la mujer.
Me he puesto una sonrisa. Todo es bello.
lunes, 8 de marzo de 2010
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