JULIETA: ¡Por fin, has vuelto!
PEDRO: Perdón, pero alguien tiene que trabajar para mantenernos.
JULIETA: No puedo trabajar, sabes eso.
PEDRO: Quizás podrías si fueras para buscar algo, pero no, nunca quieres salir de esta cama.
JULIETA: ¡No puedo trabajar en este estado! Tú tienes que trabajar para ambos de nosotros y además, ¡tienes que ahorrar algún euro para que podamos comer! ¿Dónde está su salario de la semana?
PEDRO: No lo he recibido todavía. No voy a recibirlo hasta la semana que viene.
JULIETA: Ah, ¿verdad? ¿O ya lo has gastado?
PEDRO: ¡Cállate, Julieta! ¡No he gastado nada!
JULIETA: ¡No me digas! ¿Cómo puedo fiarme de ti con todo que ha pasado?
PEDRO: No sé sobre qué estás hablando.
JULIETA: ¿No? Pues, permíteme darte un recuerdo. Recibimos dinero cuando murieron nuestros padres. ¿Te acuerdas de nuestros padres?
PEDRO: ¡Claro! No me digas estas cosas condescendientes!
JULIETA: ¡Y después, gastabas todo en tu adicción al juego! ¿Te acuerdas de eso, hermano?
PEDRO: ¡Cállate, bruja!
JULIETA: ¿Por qué? Es la verdad. Tienes que enfrentarse a las cosas malas que has hecho.
PEDRO: No he jugado hace mucho tiempo y sabes eso. He aprendido de mis errores y ahora estoy trabajando para recuperar las perdidas. ¡Y sería más fácil si hicieras alguna cosa para ayudarme!
JULIETA: ¡Te dije, no puedo trabajar porque estoy enferma!
PEDRO: Entiendo, pero no tienes que ser tan antipática conmigo mientras intento mantenerte. No necesito este abuso.
Pedro empieza a salir de la habitación.
JULIETA: ¡Pedro, escúchame!
PEDRO: ¿Por Dios, qué quieres?
JULIETA: Tengo que pedirte un favor.
PEDRO: No estoy de un humor para favores.
JULIETA: Cállate. Tengo dinero allí en el armario.
PEDRO: ¿Y cuál dinero es eso?
JULIETA: He ahorrado lo que podía cuando no habías gastado todo en tus juegos. Y ahora, quiero que tomes el dinero para pagar la fianza de Carlos.
PEDRO: ¿De Carlos? ¿Todavía piensas en Carlos? Pensé que después de su convicción no querías oír más sobre él.
JULIETA: Estás equivocado. Amo a Carlos y quiero que pagues su fianza con mi dinero.
PEDRO: Pero, ¿cuánto tiempo has tenido este dinero? ¿Todo el tiempo que he trabajado muy duro para ganar más para nosotros?
JULIETA: ¡Alguien tiene que ser responsable! ¿Piensas que te permitiría tener todo el dinero con tu historia?
PEDRO: No puedo creer que no hayas dicho nada sobre este dinero en ningún momento. Tengo que pensar en si quiero hacer este favor tan grande para ti después de un engaño así.
Pedro sale de la habitación sin ninguna mirada atrás a su hermana.
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