Los otros actores dan sus felicidades a la estrella mientras camina detrás del escenario. Va a su cuarto y se sienta enfrente del espejo. Mira a sí mismo, su cara joven y guapa, sus ojos brillantes, su potencia. Se siente llena de esperanza y orgullo. Se pone un poco más de maquillaje para prepararse, y oye una llamada a la puerta.
“Enrico, ¿che voi?”
“Mamá, tranquilízate. Soy yo.” Carlos aparece en la puerta abierta. Entra en el piso, simple y humilde, con una bolsa de comida. El rostro de Beatriz se reduce. “¿Has comido hoy?” La cocina limpia y sin ningún olor le responde como el silencio de su madre. “No te preocupes, voy a prepararte algo.” Empieza a cocinar. Beatriz se sienta en una silla al lado de la ventana. Su gesto no tiene el mismo color, la misma belleza ni juventud que antes, mientras cantaba. Ahora parece de tristeza y cansancio. “Mamá, tienes la comida preparada. Come. Tengo que ir al trabajo, pero volveré después para verte, ¿vale?” Da un beso a su madre y sale por la puerta.
Después de que sale Carlos, una canción llega a la ventana de su piso desde la calle. “Il mio tesoro intanto…" Beatriz está al lado de Enrico, el hombre que le canta tan dulcemente. Se miran y es evidente que su actuación es más real que fingida. Son los mejores del mundo operístico neoyorquino y disfrutan la admiración de todo el público y de ellos mismos. Después de que la canción termina, Beatriz sale al vestuario de Enrico para dejar una nota en su mesa. Se ríe un poco y va a su propio cuarto.
En la calle, Luis ha detenido su canción para leer una nota que ha caído desde el segundo piso. “Il mio amore, mio Enrico, vieni qui.” Mira hacia la ventana de donde partió la nota. Percibe el olor a ajo que salta desde la ventana de Beatriz y decide que va a subir al el piso. No está en posición de rechazar una comida gratis.
Cuando llega, Beatriz se ha maquillado y otra vez su gesto es de felicidad. “¡Ah, Enrico, aquí estás!” Lo abraza y lo atrae hacia el interior. “Miraste mi nota, ¿no? He esperado para ti. Ven, ven; primero, a comer.”
Beatriz cocina un plato para Luis y le habla mientras come. “Enrico, ¡que maravilla somos nosotros! Nuestra presentación fue la mejor que hemos puesto." Ella sonríe con cada cada parte de sí misma. Luis no responde; solo come. “Estoy tan emocionada por la próxima. Todos van a admirarnos, ¿sabes? Pero ahora, Enrico, yo te deseo solo a ti.” Luis mira a Beatriz. "Solo podía pensar en ti durante la ópera, mio amore." Mientras habla, Beatriz le quita la ropa a Luis. Él no protesta, pero no la ayuda tampoco. Poco después, están en la cama juntos. Beatriz sonríe y cierra los ojos, cantando la ópera otra vez. Está con Enrico, los dos jóvenes, dos estrellas del mundo de la ópera neoyorquina, dos enamorados en el mejor momento de sus vidas. La canción crece hasta la culminación, y luego desciende dulcemente. Beatriz abre los ojos y mira a Luis a su lado. Sonríe otra vez, y se levanta para vestirse. Luis la sigue.
“Enrico, debemos celebrar nuestro éxito. Toma este dinero y nos compra una botella de champaña. Después, ven aquí, a mi vestuario y podemos disfrutar toda la noche.” Beatriz se lo da y le besa, abriendo la puerta. “¡Ciao, il mio tesoro!”
Cierra la puerta y empieza a cantar en el centro de su vestuario, en su disfraz de Donna Anna. El aria sale del cuarto pequeño al escenario, al aire, a todas los oídos y corazones de los espectadores, creciendo hasta que llega al cielo.
Hola. Me podéis facilitar la verdadera historia de "El Cantante Callejero"?
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