domingo, 8 de mayo de 2011

Cantante Callejero con dos historias

En un pequeño pueblo en Nueva York podía ver desde la ventana que el sol había empezado a bajar. La luz se reflejó contra [en] los edificios de los apartamentos como si fuera la luz en el momento en que abriría las cortinas [como si hubieran corrido una cortina]. Beatriz estaba detrás de las cortinas [del telón] recitando las primeras estrofas de su canción italiana. No sería la primera vez que cantaría enfrente de [con] algunos de los cantantes más conocidos en Italia. Fue como cualquier otro día cantando sin Enrico [Pero sin Enrico ya nada era igual]. Desde él momento [en que] salió [Desde que se fue], cada vez su canción no sentía la misma [dejó de sentir aquella música, por más veces que subiera a los escenarios para interpretarla]. Algo había perdido[algo] de [en] su corazón y de [en] su [maravillosa] voz. La luz [se] apagó y había veinte segundos de silencio [se hizo el silencio]. De repente abrieron las cortinas y encendió la luz [Las cortinas del telón se abrieron y brilló la luz] . Cuando empezó a cantar su voz se llenaba [llenó] el auditorium y sólo podía oír su voz en el micrófono. Cuando terminó su ultima nota el auditorio empezaba aplaudir [Con la última nota estallaron los aplausos]. No podía quitar la sonrisa de su cara [No dejó de sonreir]. También pensó que podía oír [Creía oir] la voz de Enrico en el fondo cantando la armonía [armoniosamente]. Enrico fue el único hombre [tenor] con quien podía cantar sin limites. Ella recordó lo que él [le] había dicho a ella quince años anteriores [atrás], que si el destino nos reuniera [les reunía] un día, estaría en un momento como así [sería en un momento como aquel]. Ella lo recogió una de las rosas que tenía una carta ajuntado y escribió donde estaba su cuarto detrás del escenario. Lo tiró al auditorio y ahora el destino decidiría si reuniéramos [invitando así al destino]. Luis estaba caminando en [por] la calle, cantando para ganar dinero [Cantaba por patios y callejones para ganarse la vida] cuando lo encontró la carta y [la] leyó con intensidad. Aunque no fue dinero, las palabras de seducción lo llamó a [le llamaron la] su atención y decidió subir a su cuarto. Beatriz corrió a su cuarto y se puso más maquillaje y [se] vistió en la manera de que Enrico recordaría [con las ropas que Enrico recordaría]. Había un golpe en la puerta [Llamaron a la puerta].



-¡Enrico me voy para ti! [voy hacia ti] ella cantó en voz italiana [entonó las primeras notas de su célebre aria].



Ella abrió la puerta y fue tan feliz que había encontrado a él después de los años [profundamente emocionada por el encuentro después de tantos años].



Ella le dio un beso a él [Lo besó] ignorando que él había corregido que su nombre fue Luis [haciendo caso omiso del nombre que su visita había pronunciado]. Rápidamente ella puso comida enfrente de él [le ofreció comida] y empezaba a hablar sobre su carrera durante los años en que habían [estado] separados [aquellos años de separación].



Aunque él trataba escuchar a ella [de escucharla] sólo estaba pensando [solo podía pensar] en que pasaría después de había comido todo [acabar de comer]. Cuando él había terminado [hubo terminado], le dio una [la] vuelta para ver ella [mirarla].



Aunque él no entendió cuales días o que destino estaba hablando sobre [no entendía nada de lo que Beatriz le decía sobre otros tiempos pasados y el destino], no quería cambiar el humor de la situación [no quiso cambiar el rumbo] y le seguía a ella a su cama. Ellos pasaron un rato teniendo relaciones sexuales cuales, para él, fueron como cualquier otro tiempo con una mujer [con cualquier otra mujer].



Ella [le] miró a él como caminaba por el pasillo y afuera de la puerta debajo [cuando salió del portal y cruzó el patio]. Las palabras italianas regresaron a ella y empezaba [empezó] a cantar en una voz alta. Ella llamó a su agente para que traería [para que le llevara] más champán a su cuarto [al camerino] pero la persona que contestó le dijo que había [hacía] seis años que él [su agente] había muerto. Ella colgó el teléfono muy confundida y triste. ¿Que había pasado?. ¿Fue real o todo fue una creación de su mente? Con claridad, ella [se] recordó cantando enfrente de la gente [del público] y todavía podía oír las palabras que cantó [entonadas por] Enrico en [desde] el fondo. Ella supo que sus interacciones fueron verdaderos [Se convenció a sí misma de que su trato con Enrico había sido real] pero donde estaba Enrico [pero no sabía dónde estaba ahora]…no había regresado y había [hacía]dos horas que salió [había salido]. Empezó [Rompió] a llorar pero cuando miró [se vio reflejada] en el espejo todo cambió y podía [pudo] ver [a] la mujer quien [que] estaba en el escenario enfrente del auditorio [en el escenario recogía las aclamaciones del público].


Luis corrió a la tienda de licores con el dinero en su [la] mano. Compró algunas botellas de vino y regresó a su casa. Ya había bebido una botella en camino [De camino dio cuenta de una de ellas] y cuando regresó a casa su mujer y bebe estaban en la sala.


Agarró al bebe y le tiró al suelo. Aunque Luis todavía recordaba lo que pasó este día con Beatriz, nunca podía [pudo] comprender más que había una chica que quería un momento fuera de la realidad.

1 comentario:

  1. Escribir un relato es una tarea difícil y fatigosa, más aún cuando se emplea como lengua de composición una extraña. Se advierte ese cansancio, sobre todo al final, por el ahorro de acciones, lo que vuelve al relato casi imposible para la comprensión: si no partimos del conocimiento del cómic, nuestra imaginación se verá desasistida para completar las acciones de esta historia. Tampoco es suficientemente explícita la correspondencia entre sueños y realidad.

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