martes, 24 de mayo de 2011

Cantante Callejero Final con correcciones

¡O celeste Beatrice! L’ebbi… ah! Si fidar mi voglio Nel mio icore appieno leggeste. Arno, è vero, e in questo amore È riposto il ciel per me.” Luigi canta a las paredes y a los tendederos. Un olor a comida sale de ventanas abiertas algunos pisos más arriba. Una mujer se disimula tras una de ellas y asoma un brazo. Deja caer una nota que flota ante Luigi, acompañando el olor a ajo en la brisa.

El ajo en el aliento del médico le da asco a Luigi pero la inhabilidad de expresarlo es lo que se hace sentir repulsado. La única cosa que puedo hacer es lamentar en lo que he hecho, mientras que este médico intenta a salvarme la vida. ¡Qué pena! Tengo una probabilidad de sobrevivir, y cuando Beatriz se ha ido para siempre. Tal vez no voy a sobrevivir a este dolor, piensa, a partir del médico se mueva su brazo en la moción de golpear una puerta.

El cantante golpea tres veces y una voz de a dentro responde, ¡un momentito!. La puerta abre a una mujer bastante grande, llevando un vestido bastante pequeño. Se introdujo la mujer, su voz ronca y cansada competiendo con el ruido de la radio en el fondo, fijado a un canal de ópera.

Me choca la música, piensa Luigi justo después de que la enfermera encendiera la radio y pusiera un canal de ópera. Ha causado demasiado dolor en mi vida. Recordando en el accidente, revive el sonido de los gritos, el olor de whisky en que se sumió. No puedo creer que Beatriz viniera para verme cantar, y eché a perder todo lo que le quería. Todo es mi culpa. Ella murió y yo estoy vivo- ¿por qué? Luigi hace falta de darse cuenta de que no era la culpa de la música, sino de la bebida. Niega la idea de que su debilidad causó la muerte de su amor; rechaza el pensamiento de que su fracaso fue la causa de la muerte de su alma. Interrumpiendo sus reflexiones, la enfermera empieza a cantar con la radio, una canción muy familiar.

Canta Beatrice con la canción familiar del fondo, preparando la comida mientras el cantante callejero mira la comida con el deseo intenso provocado por el hambre. <<¿ Cuánto tiempo hace que no has probado bocado?>> Luigi ignora la pregunta y pide una fruta. El fuego en el estómago vacío de Luigi y la promesa de comer hicieron casi imposible mantener una conversación; la única cosa en que podría concentrarse era la comida.

Luigi se despertó con la sensación de fuego en su estómago vacío y se preguntó cuándo vendría la enfermera con su comida. No puedo soportar la incapacidad para expresar mis deseos. Pasados unos segundos el sentimiento de culpabilidad se chocó con los pensamientos de Luigi. No lo puedo creer—Beatrice está muerta y yo estoy quejándome de que tengo hambre y no lo puedo decir a nadie. Y en este instante, viene la enfermera con su comida.

Beatrice se sienta al lado de Luigi para acompañar a Luigi mientras come. El hambre de Luigi domina sus acciones hasta que terminó su comida. A las preguntas de Beatrice faltan respuestas de Luigi y por fin ella exclama <<¡¡¿¿Te he dado de comer y no tienes bastante respeto para hablar conmigo??!! La exclamación de una enfermera informó al médico que Luigi no responde a la enfermeras para nada, nunca muestra que está comprendiendo lo que está pasando. Luigi escuchaba a la conversación sin reaccionar, aunque su único deseo era pedirle la muerte asistida. No merezco el derecho de vivir… no quiero vivir en un mundo en que ella no exista… <<¿Existo yo?>> preguntó Beatrice. ¿Cómo debo responder? Ella necesita demasiada atención, pensó Luigi a si mismo. Tal vez si durmiera con ella, no hablaría. Vamos a ver. Y con esta consideración, Beatrice condujo a Luigi a la sofá, con intenciones obvias. No resistió Luigi, sino que se dejó llevar sin sentimiento alguno. <<¿necesitas algo más?>> preguntó ella en la oreja de Luigi, intentando sonar tal sexi como pudo, y continuó con la seducción.

<> susurró la enfermera en la oreja de Luigi. Ojala que no, pensó él, no puedo vivir sin ella. De repente, un equipo de médicos acompañando un bebé y su madre pasaron por la habitación de Luigi, el bebé llorando sin parar. Me pregunto qué pasó con ellos.

El llanto de su bebé interrumpió los pensamientos de Luigi y derramó el whisky en la mesa, causando él enfadarse. <<¿¡Por qué no puedes controlarlo?!>> Y eso dicho, agarró el bebé de ella y lo tiró en su cama. Lo que quiero más que todo es que ella muera y yo pueda vivir sin ninguna responsabilidad. ¿Por qué no puedo estar solo?

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