Una llamada a la puerta interrumpe la canción y de repente Beatriz está en su casa, sola. La música de la orquesta ha parado [¿en la radio?] y el foco ya no tiene su ojo alumbroso [cenital] encima de [sobre ella] ella. Se va a la puerta para contestar.
“Enrico, ¿che voi?" Abre la puerta.
“Mamá, tranquílate [tranquilízate]. Soy yo.” Carlos entra en la casa con una bolsa de comida. “¿Has comido hoy?” La cocina limpia y sin ningún olor le da su respuesta [le responde] en vez del silencio de su madre. “No te preocupes, voy a prepararte algo.” Empieza a cocinar. Beatriz se sienta en una silla al lado de la ventana. Su cara no tiene el mismo color, la misma belleza que tenía mientras cantaba. Tiene un rostro [gesto] de tristeza y fatigue. “Mamá, tienes la comida preparada. Cómete. Tengo que ir a mi [al] trabajo, pero volveré después para verte, ¿vale?” Da un beso a su mamá [madre] y sale de [por] la puerta.
De pronto, oye una canción desde la calle. “Il mio tesoro intanto…” La cara de Beatriz se alumbre [ilumina] inmediatamente cuando oye las letras. “¡Enrico!” Otra vez está en el escenario, una maravilla al lado del hombre cantando tan dulcemente a ella [que le canta tan dulcemente]. Una grita de afuera rompe [interrumpe] la canción, y Carlos tira hacia [de] su madre. “¿Qué ha pasado?” Beatriz está escribiendo una nota furiosamente. “Mamá, no es nadie, solamente es un hombre que quiere dinero. Deja con esto [Déjalo].” Pero no se puede prevenir [impedir] lo que sucede. Beatriz tira la nota hacia la calle donde la encuentra el cantante allí.
Abajo, en la calle, Luis para con su canción para leer la nota que ha caído desde el segundo piso. “Il mio amore, mio Ottavio, vieni qui.” Mira hacia la ventana de donde partió la nota. Huele [Percibe] el olor de ajo que salta desde la ventana de Beatriz y decide que va a entrar en [subir al] el piso. No está en una posición de rechazar una comida gratis.
Cuando llega, Beatriz se ha maquillado y otra vez tiene el rostro feliz [su gesto es de felicidad]. “¡Enrico, sabía que vendrías a mí otra vez!” Lo abraza y lo atrae hacia el interior. “Sé que hemos tenido diferencias, pero esto no debe eliminar el amor puro que [nos] tenemos. Y ahora, sé que lo reconoces también. Venga, venga, a comer.”
Beatriz hace [cocina] un plato para Luis y le habla mientras come. “O, Enrico, me decían que soy Elvira, pero sabía que siempre [pero siempre he sabido que soy] he sido Donna Anna.” Luis no responde; solo come. “Estoy tan emocionada para [por] nuestro debut. Todos van a desearnos, ¿sabes? Pero ahora, Enrico, te deseo [yo te deseo solo ati].” Luis mira a Beatriz. “Imagino que sabías que he estado triste desde tu salida [partida], pero no creo que entiendas la intensidad de mi emoción. Pensaba que nunca me regresarías. Pero aquí estás, y estoy la más feliz que he estado desde hace mucho tiempo, mi [mio] amore.” Mientras habla, Beatriz [le] quita la ropa [a] de Luis. Él no protesta, pero no la ayuda tampoco. En el próximo momento[Poco después], están en la cama juntos. Beatriz sonríe y cierra los ojos, cantando la ópera otra vez. A través de la canción, los dos se hacen más jóvenes, dos estrellas del mundo de [la] ópera neoyorquino, dos enamorados en el mejor punto [momento] de sus vidas. La canción crece, y luego cae contentamente [desciende dulcemente]. Beatriz abre los ojos y mira a Luis a su lado. Sonríe otra vez, y se levanta para vestirse. Luis la sigue.
“Enrico, toma este dinero. Quiero que te compres un regalo, cualquier cosa. Es para mostrarte mi felicidad debido a tu vuelto [regreso]. Luego, puedes venir aquí y decirme lo que has comprado, ¿vale?” Beatriz le da el dinero, y él sale del piso. “¡Ciao, il mio tesoro!”
Cierra la puerta y aparece en el escenario otra vez. Empieza a cantar con la misma pasión que antes. La aria de Donna Anna llega al balcón más lejos [lejano], a todas las orejas [los oídos] y corazones de los espectadores.
La aparición del nombre de Ottavio, aunque sea texto de un aria, puede despistar al lector, que lo confunde con Enrico. El hijo, que se había marchado de casa, aparece de pronto sin presentación ni explicación. Las escenas entre la realidad y la ilusión carecen de pasadizos, están pegadas una a la otra abruptamente. Apenas se puede comprender así el fondo de la historia. El personaje de Carlos desaparece sin más explicación. La historia no ha encontrado todavía su final.
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